2 oct. 2007

Control de la Fiebre en los Niños


La fiebre es un síntoma que acompaña a todo proceso de infección. Es un mecanismo de defensa del cuerpo humano que permite detener la proliferación de los virus.

Pero cuando llega a temperaturas muy altas puede traer consecuencias, llegando incluso a la meningitis. Es por eso necesario seguir algunos consejos y establecer algunas normas en casa y en el Jardín de Infancia, para tratarla adecuadamente.

Si la fiebre sube más de 38,5ºC, debes bajarla, pero el médico debe analizar la causa antes de tratar este síntoma. Aprende a tomar la temperatura de modo confiable: A partir de los 5 años se le puede poner el termómetro para medir la temperatura debajo de la lengua y con la boca cerrada por espacio de cuatro minutos. Si antes ha comido algo, debes esperar hasta cinco minutos.

En el caso de los bebés, la temperatura rectal es más fiable y se debe medir por un tiempo de 3 a 4 minutos. Si la tomas en la axila, házlo siempre en contacto con el cuerpo, sin prendas en medio, por espacio de 5 minutos.

Se considera que las temperaturas normales son 37,2ºC en la boca, 37,7ºC en el ano y 37ºC en la axila. Generalmente la temperatura en un proceso de este tipo suele elevarse a su máximo a eso de las 6 de la tarde. Debes observar si se da de manera continua o intermitente. Anota todas las mediciones, la duración de la temperatura, si hay cambios en su nivel de conciencia o actividad, o si tiene problemas gastrointestinales, respiratorios, musculares, urinarios o nerviosos. También hay que anotar los medicamentos que le vas dando y hacer memoria para detectar dónde y cómo pudo haber sido el contagio. Toda esta información es de vital importancia para el momento en que converses con el Pediatra.

Cuando se realice la consulta, los primero que el médico auscultará será el nivel de deshidratación del niño y pedirá algunos exámenes (sangre, orina, cultivo de saliva o de heces). Le recetará un antipirético (para bajar la fiebre), salvo que el niño esté deshidratado, en cuyo caso corresponde su hospitalización. Para saber si tu hijo está deshidratado, algunos de los síntomas son que deje de orinar o que tenga los ojos hundidos y secos.

Como medidas caseras adicionales para bajar la fiebre, puedes darle baños de agua tibia de 5 minutos cada dos horas. No debes utilizar algua helada ni friccionarlo con alcohol. Evita que tirite, frotándolo vigorosamente al secarlo con una toalla para incrementar la circulación. No debes abrigarlo mucho o ponerle muchas mantas. Permite que duerma y repose lo más posible.

Teniendo en cuenta estos consejos podrás atender con mayor conocimiento y seguridad a tu hijo en casa. Pero nunca dejes de acudir al Especialista.

Foto: Parent Dish
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