Transtornos Psicomotrices en el Niño

Una de las labores fundamentales de toda maestra en el Jardín de Infancia se refiere a la detección oportuna de algún transtorno, anomalía o dificultad en el niño.

La Evaluación Diagnóstica o de Entrada es fundamental como herramienta para realizar estas observaciones. Un transtorno psicomotriz es la incapacidad del niño para inhibir o detener sus movimientos o emociones.

Lo que se ve con mayor frecuencia en estos casos son los transtornos motores, caracterizados por hiperactividad, defectos en la coordinación motriz y retraso en la expresión psicomotriz. Los niños que sufren estas anomalías son en la mayoría de los casos impulsivos, agitados, con tics nerviosos y tartamudez. También muestran una falta de estabilidad emocional y gran dispersión. En el recién necido, señales como la succión de pulgar, balanceos o exploración del propio cuerpo deben ser observadas, pues representan formas por las que el bebé lucha por liberar tensiones a través de experiencias placenteras. Estos signos varias de acuerdo al bebé. Los transtornos más conocidos y frencuentes son:
  • Marcha: Un retraso en la marcha o inestabilidad motriz del niño demuestra una marcada dependencia de la madre, lo cual afecta su personalidad.
  • Dispraxia: El niño sufre una pérdida parcial de control a la hora de hacer movimientos coordinados. Si se da en el área buco-facial puede generar problemas de lenguaje.
  • Hemiapraxia: Falta de precisión y coordinación de los movimientos en el uso de los lados del cuerpo.
  • Ambidexteridad: Alteración de la estructuración espacial. Empleo idéntico de ambos lados del cuerpo. En estos casos se debe realizar la determinación de la lateralidad predominante y acciones de orientación derecha-izquierda, para reeducar al cuerpo y la mente en los casos que se requiera.
La buena noticia es que este tipo de conductas tienden a reducirse a medida que el niño va descubriendo nuevas formas de descargas motrices, como el lenguaje por ejemplo.

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