19 nov. 2007

Buscando el Calzado adecuado para los Niños


No es sencillo para los padres de familia conocer exactamente cuáles son los zapatos adecuados para sus hijos de acuerdo a sus diferentes etapas de desarrollo.
Se cae también en el error de priorizar cuestiones de moda sobre las de salud a la hora de elegir un zapatito para el pequeño. Lo primero que solemos hacer es fijarnos si son bonitos, antes que verificar si favorecen el desarrollo correcto y le permiten al niño caminar, correr y saltar cómodamente.

Las consecuencias de utilizar zapatos inadecuados son bien conocidas: juanetes, dedos torcidos, callosidades, deformidades, entre otras dolencias. De acuerdo con cada fase de crecimiento, hay algunas características que debemos buscar en el calzado.

Mis primeros meses de vida: No son necesarios los zapatos en esta fase. Sólo medias o zapatitos de felpa (babuchas) o similares, si hace frío. Salvo que el ortopedista detecte alguna anomalía como aquellas causados por deformidades congénitas y defectos posturales.

Gateo: Se recomienda que no lleve ningún tipo de calzado tampoco, salvo medias o calcetines y zapatitos de felpa para el frío. De esta manera se facilitará que el pie vaya adquiriendo movilidad y sensibilidad.

Me pongo de pie: Suele darse a los diez meses aproximadamente. El bebé se pondrá de pie sosteniéndose de barandas o mesitas. Este ejercicio se favorece con un calzado estable en el talón y flexible en el antepié, sin aditamentos ortopédicos. Se recomienda que el niño también ande descalzo, así desarrollará la sensibilidad de sus pies sobre las irregularidades del suelo y se prevendrán alteraciones como el pie plano, entre otras.

Comienzo a caminar: Los niños que se inician en esta fase necesitan zapatos abotinados, que le ayuden a estabilizar el pie, que sean flexibles y que protejan sus pies de las agresiones externas. Además, deben permitir el movimiento de los tobillos, tener el contrafuerte firme, pero sin oprimir el empeine y con flexibilidad en la zona de articulación de los dedos con el pie. La punta del zapato debe ser redondeada para evitar la opresión de los dedos; de preferencia de cuero y la suela de látex o caucho. Algunos cuentan con dibujos en relieve para evitar resbalones. Y siempre dejar al niño que camine descalzo sobre arena, césped u otros terrenos irregulares para estimular sus músculos de la planta del pie.

En estos dias, se acostumbra preferir los zapatos que les queden grandes, para que duren más. Sin embargo, esto puede causar graves perjuicios. Al sobrar espacio en el zapato, el pie baila dentro, originando inestabilidad y rozaduras, dando lugar a apoyos incorrectos y deformidades progresivas en el talón (pie vago) y en el arco (pie plano). Es necesario tener en cuenta estos aspectos a la hora de elegir el calzado para nuestros hijos.

Fotos: Eloy Blog, Mi Bebe Nestle
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