26 nov. 2007

Fomentando la Amistad entre los Niños

Todas las personas, en especial los niños, necesitamos amigos. No importa cuán extrovertidos, tímidos o independientes seamos.
La forma como alentamos a nuestros hijos a conocer a otros y a interactuar entre ellos, determinará parte de los resultados en el momento en que estén listos para tomar su lugar en el mundo, fuera de la familia. Hacer amigos no es simple; es el resultado de un complicado proceso que involucra habilidades sociales que perdurarán toda la vida. Disfrutar de la compañía de los amigos es una de las buenas cosas que tiene la vida, pero como casi todo, necesita de aprendizaje.

Cuando somos pequeños, la amistad se centra en juegos comunes y reciprocidades específicas. Más adelante, la visión de los niños sobre sus amigos se centra en comprensión mutua, lealtad y confianza. También esperan pasar tiempo con sus amigos y compartir intereses pues se divierten entre ellos, disfrutan de las mismas actividades y se preocupan unos por otros. Lo esencial en la amistad es la reciprocidad, dar y recibir en cada instante, y comprometerse con individuos que se ven a sí mismos como iguales. La interacción entre amigos descansa en la igualdad de poderes, a diferencia de la interacción entre niños y adultos.

Hacer amigos es natural en la mayoría de niños y adultos. Entre otras cosas, requiere un poco de buena voluntad y algo de experiencia. Nosotros los papás tenemos un rol importante en el desarrollo de las habilidades sociales de nuestros hijos, al igual que en muchas otras áreas. Tener padres cariñosos que brindan apoyo y logran que sus hijos se sientan queridos y seguros, es muy importante para su desarrollo social.

Cuando nuestros hijos tengan dificultades con un amigo, resistamos la necesidad de entrometernos en el asunto demasiado pronto. Los amigos suelen enfrentarse a riñas y peleas mucho más seguido que los que no son amigos, así que aprender a negociar las dificultades es una habilidad importante.

Algunas actividades promueven más desarrollo social que otras. Por ejemplo, quedarse en casa en una habitación llena de juguetes no es la mejor manera de intentar hacer amigos. Más bien, llevar a nuestros hijos a un parque cercano puede brindar la posibilidad de que conozcan a otros niños, al igual que invitar a diferentes compañeritos a jugar.

Los adultos sabemos que demora años aprender a lidiar con los amigos, hacer nuevos y conservar los que tenemos. Pero también sabemos lo valiosos que son en nuestras vidas. Por ello, es necesario apoyar a nuestros hijos en desarrollar sus propias habilidades sociales. Brindarles oportunidades para que se diviertan, les permite establecer lazos y vínculos importantes, al mismo tiempo que les ayudará a sentir seguridad y confianza cuando deban enfrentar nuevos ambientes y lugares.
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