12 nov. 2007

Hablando de la Muerte con los Niños


En la cultura occidental tendemos a tomar la muerte como una tragedia, una pérdida irreparable y penosa.


Otras culturas tiene una visión más amplia, tomándola como un cambio necesario. Más que temerle, se la respeta. Por ello, antes de hablar con los niños sobre la muerte debemos poner en claro qué es lo que nosotros mismos pensamos y sentimos sobre ella. Si le tememos, transmitiremos temor, pero si la respetamos y aceptamos, podremos transmitir cosas positivas y a su vez aceptación.

Acostumbramos tratar de proteger al niño de cualquier sufrimiento que consideramos innecesario, pensando que al decirle la verdad no van a entender o se va a confundir. Se le oculta la muerte del ser querido para evitar que sufra. En realidad, privarlo así de una noción clara de lo que está sucediendo lo puede confundir más, permitiéndole incluso que él genere sus propias explicaciones, hasta llegar a culparse por la falta de la persona.

Otra conducta usual es la de tratar de subsanar una pérdida, reemplazándola por otra cosa similar de inmediato. Esto se da sobretodo en el caso de las mascotas. Lo que se está haciendo es insertarle al niño la idea de que, ante la falta de alguien cuando sea grande, lo primero que deberá hacer sera reemplazarlo cuanto antes, sin darle su tiempo al luto necesario para asimilar las cosas. Aceptando el dolor es como iniciamos el proceso natural de curación. La expresión de los sentimientos es por eso necesaria en nuestros niños. Dejemos que afloren, sin sobreprotegerlos. Todos los niños tiene sus propias ideas sobre la muerte. Conversemos con los niños y averiguemos que es lo que piensan. Así, cuando llegue el momento de enfrentarla, la situación no los cogerá por sorpresa. Enseñémosles entonces a valorar la vida y a vivirla a plenitud en cada momento, y así sabrán reponerse mejor a la pérdida y el duelo.

Fotos: Family, University of Chicago
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