30 nov. 2007

La Educación y Rehabilitación en los Niños Sordos

Según la OMS, el niño hipoacúsico es aquél cuya agudeza auditiva es insuficiente para permitirle aprender su propia lengua, participar en las actividades normales de su edad y seguir con aprovechamiento la enseñanza escolar general.
Según la intensidad, podemos percibir tres niveles:
  1. Sordera total: déficit superior a 85 decibeles.
  2. Sordera profunda: entre 60 y 85 decibeles.
  3. Sordera ligera: entre 40 y 60 decibeles.
  4. Mala audición: déficit inferior a 40 decibeles.
Hasta hace poco se consideraba a los sordos como oligofrénicos. Pero si el sordo no tiene otra deficiencia asociada no se considera como un deficiente mental. El déficit auditivo no tiene por qué relacionarse con retraso mental si se le da la oportunidad al niño de que aprenda. Este déficit, si se reeduca, no tiene por qué convertirse en mudez.

El desarrollo evolutivo del bebé sordo es en un principio normal, pues en general su comportamiento no dista para los profesionales de cualquier otro comportamiento.

El bebé balbucea y emite sonidos, pero al llegar a los 5 o 6 meses deja de vocalizar y es entonces cuando los papás se dan cuenta. Si existiera una vigilancia psicológica, además de la médica, quizá sería más fácil ayudar a los padres para que puedan darse cuenta antes de conductas anómalas. Y es que hasta los tres años no hay mucha diferencia entre los sordos y los no sordos.

Luego se van notando algunas, como lentitud en el aprendizaje, falta de atención, coordinaciones menos precisas, etc.

Los métodos psicopedagógicos para rehabilitar al sordo son muchos y todos ellos se basan en el aprovechamiento de los restos auditivos del niño.
  1. Método dactilológico: Las letras se representan por el movimiento de los dedos. Existen varios alfabetos, siendo el más conocido el de Pablo Bonet.
  2. Método gestual: Se utilizan gestos y signos para expresar el pensamiento. El lenguaje mímico es innato y no se puede suprimir. Recientemente se ha publicado un lenguaje internacional.
  3. Método oral: Llamado también método de desmutización, por el cual se aprende a hablar leyendo en los labios y por auscultación táctil. Los niños se inican en el método ejercitando la movilidad de los órganos de fonación. Se utiliza la gimnasia respiratoria para un mejor desarrollo de la fonación y luego los ejercicios desmutizantes a base de soplos.

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