Los Niños Primogénitos


La función del primer hijo en la familia ha sido por años definida en muchas civilizaciones como aquella en la cual recae la mayor responsabilidad, pues han sido siempre los herederos por derecho y los modelos a seguir por el resto de sus hermanos.


La gran mayoría de sociedades han mantenido ciertas normas que benefician casi siempre al hermano mayor. Si bien esto les da ventajas en el desarrollo profesional, no les da tantas en el emocional, pues muchas veces genera en ellos una presión demasiado fuerte que no debería soportar un niño. Y cuando además los padres le delegan verticalmente la autoridad, puede desencadenar incluso crisis familiares.

Estudios recientes indican que el primer hijo tiene mayores posibilidades de éxito, pues sobre él son depositadas las primeras y más grandes expectativas de los padres, recibiendo de ellos (por lo menos hasta que aparece la "competencia") todo su cariño y ternura. En otra investigación realizada con una cantidad de profesionales exitosos en New York (1985) se descubrió que casi todos eran primogénitos.

Pero estos niños también sufren en el plano emocional por varias razones. La primera es el hecho que su educación recae sobre padres primerizos y sin experiencia. Estarán al tanto de que no le pase nada, siendo las normas para él más estrictas de las que les esperan a sus hermanos. Esas primeras angustias de los papás se las transmiten también al hijo. Es por eso que los primeros hijos suelen estar emocional y socialmente menos preparados y seguros que los siguientes, y acostumbran sentir más angustia en momentos de presión.

Finalmente, los celos ante la llegada del hermanito son inevitables. Hay que estar observando signos de excesivo cariño o expectativa frente al inminente "arribo", pues puede ocultarse en ellos algo más serio. Los papás deben acudir siempre a la consulta con el pediatra o especialista para tener mayor información acerca de cómo encarar esta delicada situación. De ellos dependerá que los elementos típicos en la personalidad de un primogénito (éxito profesional, responsabilidad y liderazgo en la conducción familiar, actitud paternalista y proteccionista con sus hermanos) se encaminen por el lado provechoso y positivo.

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