Temor a la Oscuridad en los Niños


Muchos son los niños que sufren, lloran y gritan por el miedo a sentirse solos en la oscuridad.


Es frecuente que reclamen a mamá o papá para que permanezcan con ellos en su cuarto o les dejen la luz encendida. También son muchos los papás que creen que haciendo que los niños enfrenten sus miedos los superarán fácilmente, obligándolos a quedarse en su cama con la luz apagada, castigándolos por mostrarse débiles o no obedecer, etc. Sin embargo, en estos caso el remedio puede ser infinitamente peor que la enfermedad, pues se crean traumas y fobias que acrecientan el miedo y terminan afectando la personalidad del pequeño para siempre. Pero al mismo tiempo, el permitirles dormir con la luz prendida refuerza sus temores, pues les estamos diciendo que tiene razón en sentir miedo a la oscuridad, impidiendo que aprendan a adaptarse a otras circunstancias en las que necesariamente deberán permanecer a oscuras. La solución es enfrentar el problema poco a poco, de manera gradual. Así se acostumbrará, sin traumatismos, a la oscuridad, adquiriendo mayor seguridad de sí mismo y descubriendo que él puede quedarse sólo y tranquilo, incluso realizando sus actividades en el día, sin la presencia de una persona mayor. En este sentido, tres acciones sencillas pueden ayudarte a apoyar al pequeño a descubrir sus capacidades. No esperes resultados inmediatos, dale tiempo a que interiorice y saque sus propias conclusiones. Pero sobretodo, dale paciencia y mucho, mucho cariño.
  • Llévalo a jugar con sus juguetes en distintos lugares de la casa, prefiriendo aquellos que estén mal iluminados.
  • Jugar de noche también da resultados, demorando un poco más la hora en que se apagan las luces de la casa.
  • Otras actividades que puedes compartir con tu hijo cuando sea de noche es jugar a las escondidas con él, o leerle un cuento bonito en su cama.
Fotos: Rufo, Chip Chick

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