Valor de los Cuentos en la Educación Infantil


Los programas curriculares en los Jardines de Infancia recién están dándole la importancia educacional debida a los cuentos y narraciones en el aula.
Años atrás, sólo eran utilizados para cerrar el día con un momento de relajación y fantasía. Pero, al mismo tiempo, esas mismas caritas llenas de ilusión y asombro frente a las increíbles historias que escuchaban de labios de su maestra, señalaban ya el poderoso potencial del cuento como herramienta educacional, además de recreativa.

Podríamos preguntarnos, por ejemplo, que tienen de formadoras y educativas aquellas narraciones de princesas, castillos y seres fantásticos; o como pueden formar la moral de los niños aquellas fábulas y mitos de orígenes tan distantes. En los cuentos los fenómenos del mundo y de la vida están sublimados de tal modo que descubren potencialidades, gestos de significación implícita y mensajes de virtud que van a servirnos siempre. Conocerlos y vivenciarlos constituye un acto educativo de la mayor importancia para los niños, pues permiten generar sensibilidad acerca de múltiples circunstancias de la realidad, tanto concreta como imaginaria. Al mismo tiempo, nos muestran las actitudes necesarias para cambiar esa realidad, a a favor de un mejor destino y de una mejor condición del ser humano. Ese es el rol de la literatura infantil como instrumento de crecimiento y desarrollo integral que buscan los buenos educadores para el niño, y si se hace de manera innovadora, tanto mejor.

Los cuentos son el elemento formativo por excelencia de nuestro carácter, personalidad y forma de vida. Nos muestran los bueno y lo malo, lo digno y lo innoble, lo que vale y lo que corrompe. La exposición de estos contrapuntos frente a los niños, permite que estos profundicen por sí mismos en estos modelos como prototipos ideales, muy opuestos a los que puede ofrecer la televisión o las historietas o tiras cómicas.

La reivindicación del valor educativo del cuento no es una simple moda. No hay ni ha habido en la historia un pueblo sin relatos. Unicamente la modernidad y la tecnología parecen haber alejado su fulgor de los niños. Es necesario rescatar su papel en la transmisión de experiencias y conocimientos, en el fomento de la la capacidad crítica frente la sociedad en que vivimos, y en la explicación del mundo y la vida con el objetivo de darnos nuevas esperanzas.

Fotos: Educa, El Mundo de Totio

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