16 dic. 2007

El Papel de los Padres de Familia en el Jardín de Infancia

Hoy en día se escucha mucho sobre la importancia que tiene los padres de familia en la institución educativa.
Sin embargo, cuando nos damos un paseo por los colegios, en la gran mayoría sus corredores y espacios no están llenos de papás, sólo de niños, profesores y tal vez el portero. El único espacio que parece reservado para ellos es el cuarto de visitas. ¿Y qué son las visitas? Pues personas ajenas a la casa y que estarán por breve tiempo en ella. Y esto debe cambiar.

Hay Jardines de Infancia en los que existen asociaciones de padres de familia. Pero casi nunca por iniciativa propia, sino por estar dentro de las normas de la institución. Esta figura se convierte así en un instrumento para la actuación con los papás de los niños. La función de los padres es entonces puramente receptiva: aceptan la información, los consejos, las consignas y las propuestas de colaboraciones que parezcan necesarias. En su máximo nivel de optimización, los papás reciben abundante información: circulares, reuniones en el Jardín, invitaciones a actividades culturales y deportivas, a veces como expectadores y a veces como protagonistas. Pero la iniciativa parte siempre del centro educativo y sólo afectan a actividades relacionadas con la escuela o puramente informativas.

Se concluye entonces que la relación con los padres de familia se toma como en una empresa la relación con los clientes: Recibir un buen servicio. Si algo falla, el recurso que le queda al cliente es el de la denuncia y la protesta. Teniendo en cuenta esta estructura, la participación más profunda de los padres es más difícil. Siempre se les mantendrá en la periferia de lo educativo. Sin ninguna función específica, su papel en un consejo sólo podrá ser el de la queja y la fiscalización.

También hay otros centros en los que se da el caso al revés: La Dirección no muestra interés por la participación de los padres, pero los papás sí. Pero esta actitud se genera de la misma idea que el caso anterior; es decir, la de un cliente que demanda un buen servicio de la empresa que se lo da. Surgen así las APAFAS.

La educación es una tarea compartida entre la familia y la escuela, y ni siquiera ambas instituciones tienen la misma importancia en la tarea, porque la escuela es el instrumento del que la familia se vale para realizar una misión cuya amplitud supera sus posibilidades. Pero debemos recordar que la persona protagonista del derecho a la educación es, en primer lugar, el niño y en segundo lugar, los padres del niño. Reducir entonces la enseñanza al simple hecho de que los padres pueden elegir entre un Jardín y otro, es minimizar y trivializar el concepto de libertad de enseñanza. La libertad exige el que los padres participen activamente en la gestión, diseño, puesta a punto y mantenimiento del proyecto educativo en el Jardín. A continuación, te brindamos algunas actitudes y nociones erróneas sobre el papel de las personas en las asociaciones de padres de familia, a manera de reflexión.
  • Pensar que la elección para participar en el consejo educativo es un éxito personal, antes que un servicio.
  • Confiar en el sentido común, sin estudiar al fondo la problemática del centro educativo.
  • Actuar con excesivo paternalismo.
  • Sentirse un simple portavoz.
  • Dejarse influenciar por los problemas que su hijo tenga en la institucion.
  • Sentirse con derecho a opinar de todo. Se puede opinar, pero de lo que no se conoce, mejor es informarse primero.
  • Discutir sobre temas que no domina.
  • Convertirse en cauce de quejas.
  • Trabajar sólo con los padres de familia, sin contacto con los profesores.
  • Imponer ideas propias.
  • Interferir en terreno de los profesores.
  • Usar la organización escolar como trampolín.
  • Intentar influir desde su puesto en los resultados académicos de su hijo.
  • Solucionar los problemas tratándolos directamente con la Dirección, sin consultar con los protagonistas.
  • Convertir el consejo de padres en una tribuna.
  • Demagogia: Pasársela diagnosticando, sin aportar soluciones.
  • Fiscalizar y controlar, antes que colaborar.
  • Pensar que su función es únicamente la de asistir a las reuniones.
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