17 dic. 2007

Organizando la Vida en Familia con Normas

Tampoco es cuestión de establecer un orden militar en la casa, pero igualmente resultará difícil organizar bien la vida familiar si no se van creando una serie de normas en casa, que respeten la libertad de todos sus integrantes.

Si hay que prohibir algo, hagámoslo con claridad


Toda limitación deberá expresar muy claramente lo que prohíbe. Nada de parábolas ni metáforas. No debes dejar nada sobreentendido. Construye las frases con sencillez gramatical. Sujeto, verbo y predicado. Sé preciso. Lo ideal es poder ofrecerle al niño una alternativa. Debemos siempre referirnos a una sola cosa a la vez, norma por norma.

Debes formular prohibiciones totales


"No vuelvas muy tarde, que no pase mucho de las cinco". Para tí que no pase "mucho" puede ser las cinco y diez, pero para el niño podría ser las cinco y veinticinco. Si deseas que este en casa a una hora, reformula la norma: "A las nueve en casa, ni un minuto después".

Manda las cosas seriamente


Y procura que también te escuchen con seriedad, atención y concentración. En la vida pública, el protocolo de la ley es algo serio, se rodea de solemnidad, porque incumbe a todos y tiene sus consecuencias de responsabilidad. Si la maestra o la mamá no está segura de lo que tiene que mandar, que lo piense y lo madure, o no mande nada: pero que no transmita inseguridad. Esto no es seriedad ni firmeza. Los niños se dan cuenta cuando algo no va en serio.

Manda de forma positiva


Indica cuáles son las funciones de las cosas de un modo positivo y alentador, sugiriendo lo atractivo del orden, el bien y la pulcritud. Las formas negativas como "no manches las paredes", "no tires los papeles al piso", destruyen el interés de los niños. A excepción de algunos niños especialmente difíciles o agresivos, todos los niños reaccionan mejor ante un comando que se enfoca hacia valores positivos, quedando más satisfechos de sí mismos.

Manda acciones exteriores antes que actitudes internas


"Debes ser bueno" es pedirle una actitud. Estas no se mandan, se promueven. No se le puede mandar a un niño que sea bueno, esa es una modificación interior, una actitud profunda, que muchas veces no tiene relación con su comportamiento exterior. Lo que se le puede mandar es que actúe de esta o de la otra manera. Lo que se mandan son comportamientos verificables y suceptibles de evaluación, sanción o premio.

Respeta la dignidad de la persona al mandar


El mando suele estar contaminado de insulto, ironía, desprecio, sarcasmo. Afortunadamente hoy la gente reivindica los más elementales derechos humanos, pero sobre las pequeñas cabecitas siguen lloviendo imprecaciones con motivo de lo que tiene que hacer. Hay un tono burlón en tantos padres de familia y profesionales de la enseñanza que al mandar, de paso le insinúan al niño que "es un bicho raro".

Participación de todos al establecer normas


Si queremos crear autodisciplina, y no una obediencia coactiva sin razones, tendremos que entrar en el juego participativo desde el principio, desde el momento de establecer las normas, con todo el equilibrio y educación gradual, de acuerdo a la edad de los niños.

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