22 ene. 2008

Mamá: Mi Juguete Favorito

El juego tiene un papel principalísimo en la formación personal del niño. Sabiendo esto y la repercusión que tiene en su psicología infantil, es vital reflexionar acerca de la influencia en el pequeño del juego con sus padres.
Las relaciones con papá y mamá han sido estudiadas muchas veces en cuanto a su vínculo con el desarrollo infantil y su influencia en la personalidad del niño. En estos estudios, se destaca el papel de los progenitores como agentes socializadores, y referentes culturales y sociales de sus hijos.

Las relaciones que se establecen entre los distintos miembros de una familia se convierten en un sistema natural de aprendizaje de conceptos y actitudes que, de forma permanente, refuerzan y motivan los logros infantiles. Es por ello que debemos utilizar el juego como herramienta para favorecer su desarrollo integral.

Además de una necesidad fisiológica y biológica, el juego es para el niño un vehículo de expresión de emociones y sentimientos. Contribuye a su conciencia social y le ayuda a la adaptación al medio ambiente.

Cuando un adulto compra un juguete, piensa en la ilusión que el niño vivirá con él. Pero debemos pensar ante todo que el juego debe educar y formar al niño, y además que también le va a servir en su desarrollo psicológico. Estudiando cuáles son los juguetes más adecuados para su edad, se llega a la conclusión que, sobretodo en los primeros años de vida, el mejor juguete para darle es su mamá, o aquella persona adulta que le dedica todo el tiempo y cuidado.

El niño pequeño siente una fascinación especial por su madre. Cuando oye su voz, aplaude; cuando la ve, recorre su rostro con los deditos. Mamá lo es todo para el pequeño pues le da confianza y seguridad pues ella lo toma en brazos, lo mece y está dispuesta a atender cualquier pedido. Ya que vivimos en una época en que los papás no tienen mucho tiempo para sus hijos y que los niños de hoy (los más creciditos) pasan más tiempo fuera de casa, es más fácil que la comunicación entre ellos falle. El juego puede servir para cambiar el campo de acción de la relación padres-hijo. Los une, los hace conocerse mejor, dialogar y crear lazos más fuertes.

Tengamos siempre presente que somos el mejor juguete de nuestros niños, pues interactuando con ellos estimularemos su iniciativa e imaginación. Será la mejor manera de que te conozca realmente y de educarlo, obsequiándole el mejor regalo que se pueda imaginar: tu cariño.

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