3 jun. 2008

Cómo contar cuentos para dormir a los niños

Los cuentos sirven principalmente para estimular la fantasía y la imaginación en los niños, pero también para ayudarlos a dormir cuando ya es hora de ir a la cama. En la noche, el ambiente que se debe crear alrededor de un relato es especial y muy distinto, por ejemplo, al que lo rodea en el aula del jardín de infancia.


Hay algunas cosas que se pueden pensar para crear esa atmósfera cargada de ternura y media luz, que te ayudarán a iniciar el sueño de tu hijo de una manera suave y placentera.

Ante todo, asegúrate que la rutina final para antes de acostarse se haya completado y que no falte nada: Comida, leche, baño, lavado de lavado de dientes, inodoro, pijama. Elige un cuento mágico, sin momentos de miedo ni peligros. También puedes inventártelos tú misma improvisando. Es más sencillo de lo que piensas.

Lo siguiente es evitar las interrupciones. Desconecta celulares, apaga la computadora y la televisión y promueve el silencio en toda la casa, avisando que estarás en el cuarto del niño. Luego échate con tu hijo en la cama o bien puedes acercar un sillón, pero no hay nada más arrullador y reconfortante que sentir la cercanía de mamá.

La luz que esté encendida debe ser la de la mesita de noche, no la del techo. Así podremos enfocarla sobre el texto del relato, sin que deslumbre al niño dificultándole la conciliación del sueño.

El tono que debes usar al narrar el cuento debe ser poco más que un susurro, bajando su intensidad incluso donde supuestamente hay una exclamación del protagonista. La lectura debe ser más lenta de lo normal, lo cual te ayudará a dominar mejor la modulación suave de tu voz.

Es verdad que existen cuentos grabados en discos. También son una buena opción, pero escúchalos bien antes de usarlos, para ver si son tranquilos o demasiado bulliciosos; tu voz siempre será la primera opción.

Mantén siempre el contacto con tu hijo, acariciándole la cabeza. Al principio es muy posible que el niño interrumpa, lo cual es normal. Poco a poco irá tranquilizándose. Si no es así, suspende el relato, no es necesario forzarlo. A lo mejor asi se detenga y preste atención. De cuando en cuando, o a cada volteado de página, observa si tu hijo se está adormeciendo. En muchos casos no llegarás al final del cuento. En ese momento, asegúrate que esté dormido, cúbrelo bien con ropa de cama, apaga la luz y espera un poco. Luego retírate de la habitación.

Establecer el cuento como parte de la rutina para ir a dormir será beneficioso para todos, pues tú aprovecharás ese tiempo para estar exclusivamente tu hijo, y él disfrutará de una de las mejores manera de coger el sueño: A través de la voz que más quiere y necesita oir en el mundo.


Imagen: ETC Magazine

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1 comentario:

  1. Muchas gracias por tu información. Tenemos una hermosa chiquilla de año y medio en casa y esto nos va a ayudar.

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