20 jul. 2008

Ultimo año de educación infantil: ¿en jardín de infancia o en colegio?

Hace veinte años atrás este no era ningún dilema para los padres de familia. La enseñanza inicial o infantil terminaba al cumplir los 6 años en el jardín de infancia y el colegio se encargaba de la educación de sus hijos desde el nivel de primaria al año siguiente.


Sin embargo, temas como la competitividad y la aparición de nuevas tendencias en la educación de párvulos tuvieron como resultado que en muchos países los colegios empezaran también a incorporar la educación inicial en su programación y objetivos.

El tiempo ha permitido que hoy en día gran cantidad de instituciones educativas hayan elegido brindar esta opción a los padres de familia. Pero ese mismo tiempo también ha mostrado las ventajas y desventajas de que el niño permanezca en el jardín, tanto como que pase al colegio antes de llegar al nivel de primaria.


Sabemos que, desde su denominación, los jardines de infancia están especializados en la educación inicial. El tratamiento de ésta es totalmente distinto al de la escolar, pues estimula habilidades que preparan al niño para llegar sin problemas al siguiente nivel. Incluso en muchos países esta rama de la instrucción está mucho más desarrollada y es de mejor calidad que las siguientes. El asumir este rol por parte de un colegio puede por ello parecer artificial, al mismo tiempo que requiere toda una serie de capacitaciones y adaptaciones (infraestructura, profesores, normas, etc.) que requieren mucho tiempo, cuidado y ensayos para confirmar su efectividad. Es así que la elección entre lo natural y lo adjunto se presenta como un primer tema a definir por los papás.

El factor emocional y de madurez también es crucial al momento de elegir. Si el niño presenta un afianzamiento insuficiente de ciertas competencias o habilidades, así como en la conducta o en su socialización, sería mucho más recomendable que continúe su aprestamiento en el jardín de infancia, pues un cambio de ambiente podría empeorar la situación. Si estás conforme con la educación que se le da a tu hijo en el jardín, no hay por que exponerlo a un cambio que para su situación podría ser demasiado traumático, afectar su desempeño y retrasar su aprendizaje; tiempo perdido que podría haber ganado en el jardín. De todas formas, podrá presentarse un año después para iniciar su vida escolar desde primaria.

Pero si la evaluación de este factor emocional tiene resultados positivos, habrán más ventajas que desventajas si se opta por presentar al niño al kinder de un colegio. Sobretodo en el sentido que, si bien cambió de ambiente, aun seguirá con modelos y temas relacionados con la educación inicial. Así, su adaptación al mundo escolar no será tan violenta, sino progresiva y natural. Además, muchos de estos colegios establecen condiciones y beneficios especiales para los alumnos que entren desde kinder (cinco años), o incluso pre-kinder, como mensualidades más bajas, facilidades de pago, etc.

Finalmente es necesario revisar, de los colegios que tengas en mente para tu hijo, las referencias sobre aquellos que hayan incluido esta opción con mayor éxito. Consulta con amigos, conocidos, maestras, internet, y todas las fuentes que tengas a mano. Antes de desesperarnos por evaluaciones de ingreso, gastos y trámites de matrícula escolar, es necesario evaluar muy bien todas las alternativas y sus implicancias. No es una cuestión de modas, sino de decidir lo que es mejor para nuestros hijos, de acuerdo a su propio ritmo de desarrollo.

Foto: Dislexia sin Barreras
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