15 mar. 2010

Peluches o muñecos de trapo?

Todos hemos oido casos de niños o bebés prefiriendo un modesto muñeco de trapo -a veces confeccionado por la abuelita, heredado por generaciones de padres a hijos o comprado en alguna feria de artesanías y manualidades- antes que un costoso peluche.


Y aunque es díficil para muchos adultos entender el por qué de esta preferencia, la cual muchas veces crea situaciones incómodas frente al familiar que eligió regalar un peluche costoso, es necesario aceptarla, entenderla y de ninguna manera recriminar por esto al pequeño.

Es muy raro encontrar estos juguetes en las tiendas. Suelen ser más bien heredados entre familiares, lo cual le da un contenido emocional aun mayor. De igual manera, los peluches suelen ser de contextura suave, pero firme, mientras que los muñecos de trapos son más bien de contextura floja, lo cual provoca al niño llevarlo con él y apachurrarlo.

El relleno también es otro factor, pues los peluches pueden contener materiales que si bien son antialérgicos, concentran mayor calor, o desprenden pelusas sintéticas que no producen alergias, pero que igualmente son respiradas por el niño ingresando a su organismo. Los muñecos de trapo tienen algodón o plumas de relleno, pero estos no se filtran por la tela, pues su entretejido está más saturado que el de los peluches. Esto los hace mucho más frescos.

Otro detalle es el tamaño. En nuestras sociedades se acostumbra pensar que cuanto más grande sea el peluche más amor se le demostrará al niño, llegándose a extremos tales que muchas veces este obsequio queda relegado a ser un elemento decorativo en la habitación del pequeño., pues este es incapaz de manipularlo e interactuar con él.

Finalmente, tenemos el tema de la fabricación. Los peluches son hechos en serie en grandes máquinas para su venta masiva. Los muñecos de trapo, como los juguetes de madera, se relacionan más con la denominación "hecho a mano", un origen artesanal que es mucho más valorado.

Pero los muñecos de trapo también tienen sus desventajas. Sobretodo si son de la familia, pues pueden haber sido sometidos a muchos maltratos en el pasado, tener un contenido humedecido o estar rotos o descocidos. Esto podría traer problemas de salud por hongos o por atragantamiento.

Por eso, antes de elegir cual regalarle a tu hijo, investiga como reacciona o interactúa con otros peluches, tal vez en casa de un primito o de un amigo del vecindario. Si decides por un muñeco de trapo, puedes comprarlo o hacerlo tu misma, con materiales obtenidos en la tienda o en tu propia casa, de la manera más creativa.

Imagen: Juguetes.org

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