4 de julio de 2011

No discutas con tu hijo. Escúchalo


¿Cuántas veces nos hemos visto obligando a que nuestros hijos hagan lo que consideramos es lo correcto?

Cuando se intenta obligar a que alguien haga algo, la reacción inmediata de esa persona es bloquearse, reaccionando más a los gritos que a aquello que se les pide.

Por eso, antes de imponernos ante su negativa, lo mejor es razonar con nuestros pequeños. Así les enseñaremos de paso a manejar situaciones similares y a desarrollar la tolerancia. Tener en cuenta algunos puntos también te podría ayudar a manejar tus propios problemas.
  • Piensa en por qué quieres que haga algo. ¿Se hace tarde, es por su salud, le hará sentirse mejor? Pues díselo.
  • Dale alternativas. ¿Le quiere quitar su juguete a la hermanita? Proponle jugar contigo con otro juguete. O bien, que espere a que su hermanita termine de hacerlo para que luego se lo de a él.
  • No le grites. El ruido bloquea su capacidad para entender las razones que están detrás de esa pared sonora.
  • Es muy diferente ser firme que autoritario. La autoridad no se reclama, se merece.
  • Nuestra tensión ayuda a aumentar el conflicto. Respira tranquila y reflexiona.
  • Al apurarlo, podrías estar haciendo que todo se demore aun más. Aunque no te parezca ni remotamente cierto, reaccionar tranquilamente hace las cosas más rápidas y fluidas.
  • Es muy probable que mientras tu levantas la voz, no puedas oir o entender por qué tu hijo cree que no puede o debe hacer lo que dices. O pero aun: sí estaban de acuerdo, sólo que por gritar se malinterpretaron.
  • Conócelo. Involúcrate en lo que le gusta y piensa.
  • Procura no resolver a gritos tus problemas con otros adultos, tu hijo te está observando.
  • Si no le gritas, el no te gritará. Si lo escuchas, el te escuchará.
  • Cede cuando veas que su posición tiene lógica. El cederá cuando le expliques la tuya.
Imagen: Getty Images, vía Buenos Padres

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