26 de enero de 2011

Enseñando a tu hijo a decirle No a las drogas

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El hecho de que estés buscando por internet sobre el tema de las drogas ya es un gran avance. Lo primero que debes considerar es que no es sólo cuestión de decirle a tu hijo que no debe consumir drogas. Se deben tener en cuenta otras cosas como:
  • Decirles la verdad.
  • Dar el ejemplo con nuestras actitudes. Si le dices que no es bueno tomar alcohol ni consumir drogas, pues no lo tomes ni consumas tú, ni te escondas de ellos para hacerlo.
  • Comunicación directa, frontal y horizontal. El respeto de tu hijo no te lo asegura una jerarquización de tus relaciones con él. Todo lo contrario. No es lo mismo ser un padre autoritario que un padre con autoridad.
  • Conoce a tu hijo, interésate por saber qué cualidades y habilidades tiene, qué piensa sobre algo; escúchalo. Que no actúe porque tú le digas qué puede o qué no puede hacer; que sienta que se va formando una identidad, una personalidad él mismo. Que él aprenda a decidir. Si dice que no por una decisión propia, su posición será mucho más firme.
  • Dale cariño. Hacerlo no es muestra de debilidad frente a él. Es el apoyo que más requiere para madurar seguro y feliz, sin necesidad de buscar refugio emocional de manera artificial.
  • Los niños más listos, activos y con carencias emocionales en el hogar son los más propensos a caer en las drogas.
  • No lo asustes frente a las drogas, eso las hará más atractivas. Explícale, de acuerdo a su edad, los efectos y peligros verdaderos que trae, sin mayores aspavientos y menos aun amenazas.
Estas son algunas cosas que hay que tener en cuenta. Todos los que somos padres hoy, fuimos niños ayer. Y sabemos realmente qué tentaciones nos rodearon, de qué carecimos y qué nos hizo caer en algún vicio. Si queremos cambiar eso en nuestros hijos, debemos empezar por nosotros mismos.

Más información: CEDRO, Publispain, KidsHealth.

Imagen: Entre Padres

20 de enero de 2011

Qué pasa en la sala de parto

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Durante los últimos nueve meses, más o menos, te has preparado para dar a luz a tu hijo por primera vez. Te inscribiste en cursos de psicoprofilaxis, seguramente recomendados y auspiciados por tu clínica u hospital. Recibiste hermosos regalos en tu baby shower y también miles de consejos sobre cómo criar a tu pequeñín. Pasaste también por desbalances hormonales, te cambiaron los sabores y el humor y llamabas -o despertabas- a tu esposo más seguido.

Pero es muy probable que nadie te haya contado lo que pasa cuando llegas a la sala de parto. Así que me pareció buena idea contarte como me fue a mí.

Antes de llegar a esa sala, tienes que llegar a la clínica. Los dolores que me despertaron a mi y a toda mi casa esa noche eran los más fuertes que había sentido, hasta entonces. Todo estaba empaquetado y enmaletado, las calles estaban libres así que llegamos sin dificultad. Cuando el ginécologo me revisó, te sorprendió al decirme que recién iba en dos centímetros de dilatación. Faltaban ocho!.

La espera se me hizo interminable y medio día después las contracciones comenzaron a hacerse más rápidas. Felizmente tuve a mi esposo conmigo en todo momento para apachurrarlo y jalarle los pelos en cada contracción. El lo soportó con heroismo. Atrás habían quedado los ejercicios de respiración y todas las recomendaciones de la experta en psicoprofilaxis. La hubiera querido tener al frente para decirle un par de verdades!

Finalmente llegué a los ocho centímetro y me llevaron en una camilla a una especie de sala de espera, muy confortable. Ahí me monitorizaban mis latidos y los del bebé mientras preparaban la sala de parto. Mi esposo había firmado y presentado una solicitud para estar presente en el parto. En un determinado momento el doctor, que no me dejo sola ni un instante, notó un ligerísimo bajón en los latidos del bebé. Al segundo bajón me indicó que lo mejor sería realizar una cesárea.

Mi esposo, que esperaba fuera, fue puesto al tanto por el doctor mientras a mi me llevaban a la sala de parto. Me tranquilicé al oirle decir "Ahí voy". Me ubicaron junto a la mesa de operaciones y me pasaron a ella con delicadeza. Me conectaron a diferentes medidores y a la anestesia, mientras me contaban cada cosa que hacían. A la altura de mi cuello pusieron una tela verde a manera de cortina. Ademas del médico cirujano, habían tres asistentes más y la anestesióloga. Ella era la que mandaba ahí y estaba en mi cabecera. Me hacían sentir tranquila con sus comentarios y atenciones.

Yo estaba ya laxada, pero despierta. No sentía nada. Oi llegar a mi esposo y lo condujeron hacia la cabecera. Me tomó de la mano y no me soltó hasta el final. Se veía gracioso vestido de médico con su gorrito y su mascarilla blanca. Con la emoción casi mueve el catéter de la anestesia. Yo no la vi, pero por su gesto de terror supuse (y bien, segun me contó después) que la corpulenta anestesióloga le había mandado una mirada de piedra. Se escuchaban los ruidos métalicos de los instrumentos quirúrgicos. Hubo un ligero sacudón y senti que se me aliviaba de un gran peso. Mi esposo levanto la vista. Yo aun no la veía, pero le consulté a mi pareja si estaba bien. El miró al médico. Todo estaba muy bien: era niña. Lloró un poquito, sin que la palmearan.

Le dieron para que cortara el cordón umbilical a mi esposo. Luego procedieron a limpiar a mi bebita y me la mostraron por un momento. Fue maravilloso. El mundo se apretujó todo en esa naricita arrugadita. Luego se la llevaron para terminar la limpieza y abrigarla. Mi esposo tomó algunas fotos, pero tuvo la brillante idea de hacerlo con flash, lo cual tomó desprevenidos a los médicos.

Puesto todo de nuevo en su sitio, pasé a la sala de recuperación donde estuve por unas dos horas. Luego pasé a mi habitación, donde al poco tiempo me entregaron a mi chiquita. Me la quería comer, pero ella tenía más hambre que yo, así que comenzé a darle pecho. Las enfermeras me asistían en todo momento hablándome de la mejor posición para dar de lactar, que no me preocupara si no salía leche al principio, siempre hay; que me relajara, que priorizara siempre mi leche sobre las enlatadas o en polvo, y muchos consejos más que valoré mucho en mi nueva experiencia como madre.

La recuperación de la cesárea toma unos pocos días. Una recomendación importante que me dieron fue empezar a dar pequeños pasos lo antes posible, para estimular la irrigación sanguínea y una recuperación más rápida.

Esa fue, en poquísimas palabras, mi experiencia al dar a luz. Espero que al hacerlo te haya ayudado a visualizarlo mejor. Nada mejor que lo desconocido para crearnos un temor exagerado.

Si bien di a luz por cesárea y no por parto natural, creo que la sensación tan especial de saberte madre, capaz de crear esa vida que recién respira, es universal.

Imagen: Todo Alergias

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18 de enero de 2011

Claves para crear cuentos infantiles sobre animales

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Ya sea para contárselo a tu hijo antes de dormir, o para utilizarlo en clase si eres profesora, los cuentos infantiles de animales son los que más atraen a los niños, debido a la fascinación que provoca en ellos el hecho de que los animales hablen, vuelen, resuelvan problemas y esten dentro de un contexto fabuloso o mágico. Pero, ¿qué te parece crearlos tú misma para tu hijo?


Para crear un cuento para niños lo primero que tienes que pensar es en dejar fluir tu imaginación. No te detengas a pensar si algo es posible o imposible. Sólo abre tu mente y deja que la historia fluya. Recuerda los lugares comunes de las historias que conoces desde pequeña, como los relatos de los cuentos de hadas, los de Disney, o las pequeñas fábulas. También puedes utilizar personajes de las series animadas favoritas de tu hijo.


Recuerda lo que más te asombraba en tu niñez, los personajes que más te atrajeron y deslumbraron tu imaginación.

Los cuentos infantiles son lineales, es decir, que tienen un solo camino y generalmente uno o pocos protagonistas. Concéntrate en un personaje y describe como este va avanzando en su historia.

Puede ser un gato con alas, un caballo que vuela cargando un carruaje, o hasta la arañita que cuelga de la lámpara. Introdúcelos en un bosque azul, en un valle invisible, en un castillo bajo el mar o en una ciudad-nube. Si incluyes a un personaje "malo", cuida que este aprenda la lección al final o que sea el vehículo para que el protagonista la aprenda.

Luego relaciona estos personajes con el entorno de tu hijo. Hazlos que "bajen" a su mundo y que a su vez introduzcan al niño a su fantasía. Una vez ahí, aprovecha para dirigir la historia hacia una enseñanza, hacia la importancia de los valores humanos y la alegría y satisfacción que ellos producen. Que el cuento llegue siempre a una moraleja. No te preocupes, que conforme vayas improvisando y avanzando en el relato, las ideas surgirán por sí solas y te irán conduciendo hacia un valor o moraleja determinada.


Como podrás haberte dado cuenta, este ejercicio de imaginación no sólo es en provecho del niño, sino de tí misma también. A ambos les será muy útil para estrechar lazos creando y compartiendo un inolvidable momento juntos.

Imágenes: Breve Imagen, Cosas Sencillas, Con Mis Hijos.

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14 de enero de 2011

Jerseys coloridos para niños

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No importa que lo llames polera, chompa o suéter. El jersey es una prenda de ropa vital cuando se trata de abrigar a tu hijo en temporada de invierno; aunque también es útil en cualquier otra temporada, teniendo en cuenta lo loco que está el clima desde hace mucho tiempo.

El jersey puede ser de lana, algodón o sintético. Pero hay muchos pequeñines que se resisten a ponérselos para salir al frío. Para ellos existen alternativas que estamos seguras que les parecerán muy atractivas. Así será más sencillo para ti lograr que los acepten y que estén mejor abrigados al salir a la escuela o a dar un paseo por el parque.

Una opción es este jersey tejido muy colorido y vistoso, de MarieClaire, para ellas:


Otra posibilidad, para las más chiquitas, es este suéter con manga corta y botones, para las más chiquitas, de puro algodón; una joya de Kiabi:


También existen modelitos para el pequeño "hombre de la casa". Aquí uno sobrio y elegante, también de MarieClaire, para una ocasión especial:


Y finalmente, puedes regalarles un tejido hecho por tí misma para ellos, como esta preciosura de A Crochet:



6 de enero de 2011

Aire acondicionado o estufa para abrigarlos?

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El aire acondicionado y la estufa o calefactor son aparatos para el hogar que pueden mantener a tu hijo abrigado durante los días de invierno. Sin embargo, ambos traen consigo ciertos cuidados que hay que tener en cuenta a la hora de decidirnos cuál instalar en casa.

El aire acondicionado depende de la energía eléctrica. Produce tanto calefacción como refrigeración, pudiéndose usar a lo largo del año. Para los hogares suele recomendarse las versiones más simples, sin calderas. Sin embargo, es muy importante que se les haga un mantenimiento permanente debido a que en su interior pueden crecer los hongos, que al proliferar invadirían toda la casa, produciendo molestias como alergias e infecciones, por ejemplo. La sequedad del aire de estos aparatos, si no está bien regulada, puede afectar los conductos respiratorios de tu hijo y provocarle irritaciones.

La estufa puede ser eléctrica (resistencia) o a gas (flama). También las hay a carbón o leña. Son más utilizadas en temporada de invierno. Las más ahorrativas son las que no necesitan de energía, pero en todos los casos se debe evitar que tu pequeño tenga acceso o pueda acercarse a ellas, ya que existe el riesgo de quemaduras, esto sumado a que suelen colocarse en el suelo.
Considera también que, además del frío mismo, los resfríos son provocados por las grandes diferencias de temperatura entre la casa y la calle.

Considera estos temas a la hora de elegir y asesórate siempre con un técnico calificado de preferencia sobre la mejor opción en caso de tener hijos en casa.

Imagen: Archiexpo

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4 de enero de 2011

Cómo distinguir picaduras de insectos

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Con las picaduras de mosquitos y zancudos sale una roncha mediana y redonda. Sin puntito visible, o máximo uno.

Para saber si una picadura es de araña se acerca una lupa a la picadura. Si se notan dos puntitos en ella, es picadura de araña. Además, en la roncha se hace una ampolla pequeña. Si es una araña venenosa, la ampolla luego se oscurece. Otra manera de saber si es una picadura peligrosa de araña es si a los dos o tres días la orina de tu hijo se oscurece. En ese caso, hay que llevarlo de inmediato a Emergencia de la clínica u hospital más cercano. Ahí se le dará la medicación respectiva. Ante una picadura de araña, y aunque no es lo usual, ayudará muchísimo llevar la araña para que la administración del medicamento sea más efectiva.

Es una picadura de pulga cuando se ven tres, cuatro o hasta cinco picaduras en línea recta,una tras otra. Lo que sucede es que la pulga pica, se satisface y evacua, avanza un centímetro y repite todo varias veces.

Rascarse empeora la situación en cualquier caso. Es probable que tu pediatra te recete un antihístamínico para atenuar la picazón. A veces las picaduras pueden verse más graves de lo que son debido a una reacción alérgica natural o por rascarse. Si tu hijo no soporta la picazón sin rascarse, enséñale a hacerlo, no con las uñas, sino con la yema de los dedos, suavemente, o a darse golpecitos con la mano.

La mejor prevención es la higiene, la limpieza del hogar. En el caso de repelentes cuidarse de que sean pediátricos y antialérgicos. También existen dispositivos eléctricos para espantar mosquitos en el hogar, así como talcos especiales contra las pulgas. Todos estos productos tienen sus advertencias y restricciones de la cuales debes estar bien informada consultando con un dermatólogo pediatra.

Imagen: José Angel

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3 de enero de 2011

Los andadores o tacatás para bebé ¿necesarios?

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Las principales razones para el uso de andadores o tacatás suelen ser nuestra comodidad a la hora de estar en casa con el bebé, sin impedirle que se desplace por todos los ambientes de manera segura. También se debe a la falta de un canguro o niñera que pueda cuidar a tu bebé cuando tu ves las cosas de la casa. Aunque otros dicen haberlo adquirido simplemente como entretenimiento para su hijo.

Lo cierto es que en los últimos años su uso ha disminuido mucho debido, entre otras cosas, a la publicación de diversas investigaciones médicas sobre el tema. Algunas de sus conclusiones afirman que su uso retarda el desarrollo del bebé, tardando más que otros en ponerse de pie y en caminar por sus propios medios.

Sin embargo, recomiendan que si decides tenerlos, busques los de mejor calidad, cuidando siempre que los pies del bebé lleguen completamente al piso. También es bueno evitar que el niño lo vea como una actividad diaria, y más bien sí como uno de sus juguetes eventuales (algunos tienen la opción de convertirse en sillas colgantes). Recuerda que los andadores ponen más cosas al alcance del bebé y significan nuevos riesgos, por los que al final también necesitarán de tu vigilancia.

Pero si quieres evitar usarlos, puedes hacerlo observando qué es lo que te lleva a decidirte por un andador para tu bebé.

Si la razón es el peligro a que coja algo, primero aleja todo lo que puedas -adornos, útiles de oficina- de su alcance. Si tienes un balcón, mantenlo cerrado o si hace mucho calor, coloca un sillón como barrera (a menos que tengas niños mayores).

Cubre o retira superficies puntiagudas tales como mesas de vidrio o madera. Lo mismo con macetas que pueden ir ocultas tras mesitas de sala o esquineras. Para los tomacorrientes expuestos existen tapas especiales para evitar que los bebés metan los deditos.

Si el piso de tu hogar es de mayólicas u otra superficie fría o resbalosa, puedes adquirir alfombras de plástico o espuma especiales para que los bebés jueguen sobre ellas, delimitando al mismo tiempo el espacio en que pueden jugar. Una solución mayor es cambiar los pisos por madera o parquet. Así estarás más tranquila para cuando tu pequeñín empiece a gatear o caminar.

Cuando veas que tu bebé empieza a hacerlo, no lo restrinjas mucho, más bien aliéntalo moderadamente a que explore su nueva habilidad con naturalidad, tal vez usando carritos con apoyo. Así logrará mayor seguridad en menos tiempo, mientras tu vives con él la satisfacción de sus primeros logros en la vida.

Imagen: Ayuntamiento de Alguazas

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