5 ene. 2012

Ayudando a perder el miedo al agua a tu hijo

El temor al agua es algo muy común en los niños pequeños. Puede darse por no ver un punto de apoyo fijo donde poner sus pies cuando se acerca a la orilla de la playa o al borde de la piscina, por el movimiento de las olas o incluso por relacionarlo con un mal sueño o alguna historia que oyó o imaginó.


Los papás anhelamos que nuestros hijos puedan desenvolverse solos y así disfrutar de un día en la playa o en la piscina del club. Por eso lo natural es llevarlo a un curso de natación. Sin embargo, si tu hijo muestra alguna reacción de rechazo o se niega a entrar al agua, lo peor que puede hacer es forzarlo o recriminarlo por eso; así empeorarías la situación generando hasta fobias, más difíciles de superar.

El temor al agua, contra lo que se oye a veces, no se resuelven forzando al menor a enfrentar el objeto de ese miedo. Sus causas tienen mucho que ver con el entorno de crianza, en que son los mismos padres quienes con sus actitudes y comentarios predisponen a sus hijos al miedo; más que con un trauma -como una caída a la piscina- experimentado o visto por el niño.

Lo que debe hacerse es acostumbrar al niño al agua progresivamente, bien sea en contacto directo con ella o utilizando la imaginación (cuentos, etc). También es necesario cambiar nuestra propia apreciación que hacemos de las cosas frente a los niños. Hacerle sentir que estamos con él, que participamos y disfrutamos de la experiencia junto a él le dará mayor seguridad.


Otra forma de acercar al niño al agua es asistir con él a ver los cursos de natación que llevan otros niños; y si hay un primo o amigo de tu hijo que siga estos cursos, tanto mejor. Tu hijo estará expuesto a toda la diversión que se vive en estos cursos, y que tiene como principal elemento el agua. Déjalo que asimile lo que ve por sí mismo, sin hacer comparaciones.

Lo mismo al ir a la playa. Juega con el haciendo castillos o pozos de arena, para llenarlos con agua. Mientras juega, verá como otros niños se enjuagan con sus papás en la orilla.

Perder finalmente el miedo tomará un tiempo distinto en cada niño. No apresures a tu hijo pensando que ya se acaba el curso de natación, o la temporada del club o playa. Si no lo logra ese año, pues será el otro. Al final, tu mejor satisfacción será ver a tu hijo dándose un buen chapuzón, si haber perdido la seguridad en sí mismo.

Imagen: Boston, Childcare.
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