17 ene. 2012

Los niños crecen más en verano?

Que los niños puedan desarrollar más su estatura durante la estación de verano es algo que debes haber oído más de una vez. Pero sería sólo una creencia popular si no fuera porque así lo indican diferentes investigaciones.


Entre los diversos factores que determinan la talla de tu hijo (carga genética, enfermedades, etc) el entorno o medio ambiente es un factor que también se combina e influye en el desarrollo de los niños. El verano trae consigo una combinación de situaciones y oportunidades que lo estimulan.

Diversos estudios clínicos demuestran que el sueño -entre 8 y 10 horas en niños- influye en el crecimiento. Durante el año escolar, los niños suelen contar con el tiempo justo para lavarse, cambiarse y tomar el desayuno antes de salir hacia el colegio. Si a esto le añadimos que muchos de ellos se acuestan tarde, tenemos menos horas de sueño. Durante el verano el niño puede alcanzar más facilmente a dormir lo que le corresponde, aumentando sus posibilidades de crecer más.


Si consideramos la relación entre la nutrición y el desarrollo físico de los niños, la misma prisa por llegar temprano al colegio en las mañanas hace que los niños no siempre coman un buen desayuno. Suelen demorarse más en tomar la leche y ya no les queda tiempo para comerse su pan, un huevo duro o el jugo de frutas. En el colegio sucede lo mismo con la merienda de media mañana y el almuerzo. El apuro por salir al recreo, la conversación con los amiguitos de aula o alguna actividad de último momento en la clase hacen que la toma de alimentos en la escuela tampoco sea regular. Por el contrario, en el verano tienen menos apuros y distracciones y por lo tanto más tiempo por las mañanas para tomar un buen desayuno, así como en los otros momentos del día.

El ejercicio físico que se da en la escuela sólo durante los recreos o en la clase de educación física, encuentra durante el verano otros escenarios, como las clases de natación, salidas en bicicleta  o juego al aire libre; nada mejor para estimular el crecimiento.


Finalmente, sabemos que el rey del verano es el Sol, fuente de vitamina D. Esta vitamina es conocida por ayudar a que el cuerpo de los pequeños absorba el calcio que requieren sus huesos para aumentar en densidad y longitud. El verano presenta más tiempo y ocasiones para salir al aire libre, de paseo al parque o a la playa. Incluso con dar una vuelta por el barrio, o dejando que tu hijo te acompañe a hacer las compras ya está recibiendo vitamina D. Sin embargo, en estos tiempos de mayor radiación solar a nivel mundial, es necesario reforzar las medidas de protección solar.

Tomando en cuenta todo esto, quién sabe: tal vez tu hijo te sorprenda al final del verano con un buen tamaño... y mucha ropa por cambiar!

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