8 ene. 2013

Botones, broches y cremalleras en los niños: ¿ya debería?

Abotonar, abrochar, cerrar, amarrar. Aprender a usar los diferentes accesorios que permiten ajustar las ropas al cuerpo son una de las mayores preocupaciones de toda mamá. Muchas veces nos preocupamos pensando que nuestro hijo ya debería saber como ajustarlos a su corta edad. Otras veces no nos preocupamos sino hasta que sentimos que, precisamente por su edad, debería haberlo aprendido hace mucho tiempo.


Los requisitos que establecen los colegios para recibir niños también puede ponernos ansiosas por que nuestro hijo aprenda antes de salir del jardín.

Entre pediatras, psicólogos y educadores no existe un consenso de cuál es el momento en que tu hijo debería saber abotonarse, abrocharse o cerrarse la cremallera. Y esto, aunque parezca extraño, es bueno.

Aunque podríamos establecer un promedio de edad ideal para esta habilidad a los 3 años, no hay una edad obligatoria. Todo depende de la destreza motora, de la madurez y de la disponibilidad del niño para hacerlo.

Muchos niños manipulan sus botones, broches y cierres en el jardín con total normalidad, teniendo como estímulo a los otros niños y a la profesora. Pero en casa, la historia es muy distinta. Puede que incluso vaya al baño solo, pero una vez que termina, llama a mamá para que le suba el pantalón.

De todas estas habilidades, las de abrochar el broche o subir el cierre son generalmente las menos complicadas. Los botones requieren de mayor precisión, pero accesorios como la correa y los cordones de los zapatos vienen mucho después, a los 6 o 7 años de edad.

Hay muchos trucos que se pueden hacer sin que signifique obligar a tu hijo a que aprenda. Simplemente colocando los estímulos adecuados a su alrededor. Finalmente, algunas recomendaciones finales:
  • No temas comprarle ropa con botones. Un armario lleno de prendas con elásticos no ayudará.
  • Busca muñecos o juguetes de tela con botones, broches y cremalleras para que practique.
  • Si sabes que ya lo hace en el jardín, hazle ver que bien lo hace su hermanito mayor, de manera casual y sin comparaciones.
  • Cuida que las cremalleras y broches en su ropa sean de buena calidad, grandes e inoxidables; al inicio pueden ser de plástico.
  • Asegúrate que su ropa no le quede muy justa, de manera que le sea fácil ajustarla con botones o broches.
  • Obsérvalo. Puede que en algún momento se le dificulte hacerlo sólo por más que quiera (por ejemplo, cuando ha transpirado y los pantalones cortos se le "pegan").
  • Prueba dejarlo hacer solo, sin alejarte. Mantente cerca para ayudarlo.


Finalmente, no existe un método mágico. Olvídate de enseñarle el procedimiento paso por paso, pues eso lo confundirá más. Sólo déjalo que fluya y no le transmitas tu ansiedad. Así lograrás que sea un aprendizaje divertido para él y para ti.


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