22/1/2013

Selección de poesía para niños sobre animales

Una de las maneras más hermosas de mostrar la belleza y los valores a los niños es a través de la poesía. Ambos son más fáciles de percibir en los pequeños a través de la emoción comunicativa del verso. La poesía puede despertar emociones y sentimientos nobles y elevados, siendo una excelente forma de estimular la noción de cultura en sus pequeñas mentes.


Por otro lado, uno de los temas favoritos de los niños son los animales. Todo lo que tenga que ver con sus historias, sus gracias y sus juegos atraen su atención de inmediato. Sin embargo, para seleccionar poemas para niños, es necesario ser cuidadosos.

Pensando en esto, hicimos una breve selección de poemas cuyos protagonistas sean los animales, para promover así una relación más cercana de los niños con la poesía, la naturaleza y la belleza que existe en ambas.

El nido
 (Por Margot Guezúraga, Argentina)

Lo vi una mañana.
Traía en el pico
un poco de paja,
pajitas de trigo...

Miraba los árboles,
estaba indeciso;
buscaba sin duda
cuál sería el sitio
más bello y oculto
para hacer su nido.

Eligió el más bello,
un árbol florido...
Se arrancó las plumas
de su buche tibio,
y empezó su obra
aquel pajarito,
con tanta constancia
y tanto artificio,
que me dije a solas,
después de un suspiro:
¡Oh, cuánta paciencia
para hacer un nido!


Mi caballo
(Por Teodoro Palacios, España)

Yo tengo un caballo
veloz y ligero,
que corre lo mismo
que vuela el pampero.
Jamás tuve amigo
tan noble y tan franco;
sus lomos me ofrece
cual mullido banco.
Y al cruzar mis pagos
sobre sus espaldas,
se tornan sus pliegues
manto de esmeraldas.

Caballito mío,
noble compañero,
porque te conozco,
por eso te quiero.


El pavo real
(Por Ovidio Fernández Ríos, Uruguay)

El gomoso pavo real
abre en su coquetería
la cola, que se diría
es una aurora boreal.
En cada pluma hay triunfal
un arco iris redondo
que se destaca en el fondo
de un violeta episcopal.
Tras él un conejo mira
tan regia pompa y estira
sus orejas con fruición,
que parecen, con los rojos
puntos de sus breves ojos,
dos signos de admiración.


El gallinero
(Por Ovidio Fernández Ríos, Uruguay)

Su fiesta llega hasta mí.
Las gallinas cacarean
y los pollos deletrean
una lección de la i.
Un gallo en tono de si,
después que sus alas bate,
como un canto de combate
prorrumpe un quiquiriquí.
Y en medio del gallinero,
luciendo un porte altanero,
un caudillo se asemeja;
y su cresta se me antoja
que fuera una boina roja
echada sobre una oreja.


El gusanito de seda
(Por Hilario Sanz, España)

Gusanito, gusanito,
teje, teje sin cesar,
teje ya tu capullito,
téjelo hasta terminar.

Luego, encerradito
en tu capullito,
te convertirás
en la mariposa,
novia de la rosa,
de bellos colores
que liba las flores.

Teje, gusanito,
teje sin cesar,
teje tu capullo
hasta terminar.


El jilguero
(Por Hilario Sanz, España)

Jilguerillo, jilguerillo,
tú que vuelas sin cesar,
ve y dile a mi madrecita
que ayer me viste jugar,
que la adoro con locura
y no la puedo olvidar.

Jilguerillo, jilguerillo,
tú que cantas sin cesar,
cántale a mi madrecita
que no la dejo de amar,
que la adoro con locura
y no la puedo olvidar.

Bello jilguero,
vuela ligero
y en tu piquito
a mi buena madre
llévale un besito.


Imágenes:GoodReads.






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1 comentario:

  1. El blog esta muy bien,me gusta muchos las poesías y a mi niña encanta.

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