15 mar. 2013

La comida "rápida" los hace más "lentos"

Luego de una larga campaña informativa mundial sobre la comida chatarra como principal causa de la obesidad infantil, se han notado grandes cambios en la regulación alimentaria de muchos países, así como el cambio de la dieta familiar, eligiéndose productos más sanos y naturales.


Pero poco se sabe aún de otro efecto nocivo de la comida chatarra en los niños: un desarrollo intelectual y nervioso deficiente. No se trata sólo de la obesidad; la comida chatarra también causa problemas de aprendizaje y atención.

Diversos estudios han descubierto la relación que existe entre el exceso de azúcares, grasas trans, grasas saturadas y sodio con los problemas de aprendizaje y atención.

La explicación científica

Las células del cerebro, llamadas neuronas, transmiten los impulsos nerviosos necesarios para las distintas funciones del cerebro. Para eso se conectan entre ellas mediante la llamada sinápsis. Estos puntos de contacto neuronales están cubiertos con una sustancia química llamada mielina que es el líquido conductor de los impulsos nerviosos.

Al estar compuesta la mielina por sustancias grasas (fosfolípidos) requiere de grasas insaturadas (saludables) y no de las saturadas (dañinas, presentes en la comida chatarra) para su correcto funcionamiento. Además de los riesgos cancerígenos de estas grasas saturadas, no son buenas conductoras de los impulsos nerviosos. Más aún, los bloquean.


Alimentos con grasas insaturadas

Es por eso que la comida chatarra es tan perjudicial para el desarrollo de los niños. De ahí la importancia en incluir más alimentos con grasas insaturadas en la dieta infantil. El ejemplo más conocido de grasa insaturada es el omega 3. Alimentos como los vegetales, el maní, las avellanas, el aceite de oliva (sin freir), la soya, el sacha inchi o el pescado son ricos en este elemento.

Más allá de la obesidad

El sobrepeso infantil a su vez refuerza estas deficiencia en la alimentación con problemas adicionales en la neuroplasticidad cerebral, es decir, en la capacidad del cerebro para adaptarse a lo que sucede alrededor. Además, el sedentarismo del niño obeso impide que elimine el exceso de grasas y calorías que consume, empeorando la falta de atención, irritabilidad, etc.

Por todo esto y por el bien de tu hijo, evita que la comida chatarra forme parte de su dieta. Elige una alimentación lo más natural posible, consultando con tu pediatra o nutricionista la mejor manera de lograrlo.


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1 comentario:

  1. Muy buen articulo, cuando tenga mis hijos siempre pensare en una buena alimentacion para que vivan frescos.
    muy buena pagina saludos!

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