9 abr. 2013

El valor de la neurociencia educacional para adaptar la educación al niño (y no al revés)

La neurociencia, que estudia los procesos que suceden en el cerebro y el sistema nervioso, es la neurociencia educacional cuando se dedica a estudiar estos procesos en los niños, tales como el aprendizaje de la lectura. También contribuye a que se conozca más a fondo la relación entre las emociones y el aprendizaje.


Incorporar la neurociencia en la enseñanza infantil permite establecer cual es la disposición de la mente y hacia qué procesos en una edad determinada, permitiendo así una enseñanza más adecuada a sus intereses y habilidades.

No se trata de hacer que toda la educación infantil gire en torno al cerebro, sino que el entendimiento de su funcionamiento nos permitirá adaptar los programas educativos mucho mejor a cada etapa de desarrollo del niño, permitiendo un aprendizaje más fluido, natural, provechoso y permanente.

En el actual sistema educativo de muchos países se sigue priorizando el desarrollo académico por sobre el desarrollo social y humano, generando grandes cargas de frustración y estrés en los niños que a su vez producen problemas como falta de identificación con su colegio y violencia entre ellos.

Sin embargo, sistemas que han demostrado ser exitosos como el caso de Finlandia, incluyen principios de la neurociencia en ellos: no empezar el colegio sino hasta los 7 años, o tener durante los seis primeros años de primaria un solo maestro para todas o casi todas la asignaturas en beneficio de su estabilidad emocional y su seguridad.

En el mundo aún son pocas las instituciones que aplican la neurociencia en la educación infantil. Pero algunas de sus recomendaciones han demostrado mejorar el ambiente educativo; aquí algunas:
  • Los niños se desarrollan de manera más amplia si disponen de un ambiente libre de estrés y demasiados estímulos.
  • Se debe propiciar un entorno de afecto en los niños. La falta de cariño limita la habilidad de su cerebro.
  • Utilizar los premios como estímulo. El cerebro trabaja más rápido y se genera una actitud positiva hacia la actividad.
  • Realizar actividades con padres y niños para generar un mejor vínculo y empatía entre ellos. De esta manera se producirá un mejoramiento de la atención, actitud y sociabilidad en los niños.

La neurociencia también puede dar respaldo a las distintas labores del profesor en el aula, como por ejemplo:
  • Ayudar a que la maestra sepa cuándo un alumno está entendiendo y cuándo no, sin basarse en la intuición como sucede generalmente hasta ahora. La clave está en la empatía, reconocer señales, gestos y actitudes.
  • Entender mejor cómo aprende el cerebro.
  • La calidad del aprendizaje en un niño depende de la calidad de quien dirige la experiencia (maestras o padres de familia).
  • Aprender a reconocer lo que debe reforzarse en un niño. Se evita así un trato inadecuado, creyendo que un niño tiene déficit de atención cuando, por ejemplo, tiene un proceso de memoria mal desarrollado.

Más información:
ASEDH: Asociación Educativa para el Desarrollo Humano.
Cerebrum, Neurociencia, educación y desarrollo humano.


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