4 jul. 2013

Cuentos para promover el reciclaje en los niños: Riza, la botellita reciclada

Riza era una botella de plástico muy bonita, toda llena de agua. Hacía un tiempo que esperaba en el estante de la tienda a un niño que se la llevara para darle felicidad con su refrescante contenido. Hasta que un día, un pequeño y su papá se la llevaron a casa para compartirla con toda la familia.


Riza era muy feliz al ver que aliviaba la sed de todos. Al final de la merienda, el niño se la llevó y la metió en una bolsa verde. Estaba llena de otras botellas de plástico como ella, todas muy temerosas y confundidas. Pero Riza seguía tan feliz como cuando aún estaba llena de agua.

Las otras botellas se asombraron de que Riza esté feliz en una situación como aquella. Pero se sorprendieron aún más cuando les explicó el motivo de su felicidad.

- No tengan miedo. Estamos a punto de ser renovadas para seguir llevando alegría a muchos otros niños. Lo sé porque ya pase por esto antes y les aseguro que es una aventura fantástica.

Pero sus compañeros seguían sin entender.

En ese instante sintieron que algo los levantaba. Todas las botellas gritaban, menos Riza.

- Calma, calma - les decía, con una gran sonrisa que inspiraba tranquilidad. - Van a reciclarnos.

- ¿Cómo que reciclarnos? - le preguntó una de las botellitas, la más curiosa de todas - ¿Acaso van a convertirnos en bicicletas?

Riza soltó una risa que contagió de optimismo a todos.

- Noo! Van a reutilizarnos, es decir, hacernos útiles de nuevo. Nos llevarán a un lugar donde nos convertirán en cosas nuevas. De esta manera se evitará que vayamos a parar a un sucio basural y  así protegeremos el medio ambiente.

- ¡Qué bueno! - respondió la botella curiosa, contagiada de alegría. - Entonces no nos desecharán, sino que volveremos a llevarles alegría y a calmar su sed y su hambre con la nueva comida o bebida que contengamos.

- No solo eso. También podrían elegirnos para llevar más diversión a los niños, transformándonos en juguetes de plástico, por ejemplo. Somos muy valiosas para terminar en la basura. Será una experiencia maravillosa; como nacer de nuevo.

De pronto, todo se detuvo. Sintieron como algo los levantaba nuevamente y los depositaba sobre una mesa que se movía.

- ¡Aquí vamos! - exclamó Riza, entusiasmada.

Y como si estuvieran en una montaña rusa, todos se deslizaron gritando de emoción y alegría.

Algunas horas después, salieron por el otro extremo, convertidas en todo tipo de objetos de plástico reciclado con rumbo a diferentes fábricas, donde se llenarían nuevamente de alegría para otros muchos niños. Iban felices e impecables, listas para una nueva aventura.

Igual que lo hizo Riza, ellas también contarán su historia de cómo ayudaron a tener un mundo más limpio, enseñándonos a protegerlo.

Imagen: DeviantArt


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