7 nov. 2013

Mi peluche favorito: aprendiendo a expresar ternura

Los hay de todos los tamaños, formas, colores y texturas. Los peluches y muñecos de felpa están entre los juguetes más queridos, especialmente por las niñas. Pero esta vez no vamos a presentarte una selección de ellos, sino invitarte a apreciar el papel de estos tiernos juguetes en el desarrollo emocional de tu hija.

"Retrato de mi ternerita Be". Naty, 8 años.

Desde temprana edad se manifiesta en las niñas su gran capacidad para dar cariño. A veces es tanta que no basta con abrazar a mamá o saltar a los brazos de papá. O se da el caso que no los ven en todo el día y es con mayor razón que necesitan expresar sus emociones.

Es entonces que aparecen los peluches. Su finalidad es la de motivar sentimientos de cariño, ternura y cercanía en los niños. Esto se nota en su textura suave, sus rostros apacibles y sus grandes ojos.

El peluche es también un vehículo para que la niña aprenda a asimilar mucho de lo que le sucede en su vida. Verla conversar con el peluche puede resultar gracioso para algunas personas, pero los beneficios emocionales que ofrecen a un pequeño confundido son muy importantes.

Es así como un peluche en particular se convierte en el amigo inseparable, aquel que entiende y alivia las preocupaciones de su dueña, que siempre está ahí para tranquilizarla, para jugar con ella; se convierte en su peluche favorito.

Correspondiéndole a su manera, la niña se dedica a cuidar de él, peinándolo, poniéndole la ropa de sus muñecas o creándole otras, haciéndole su camita o durmiendo junto con ella.

El peluche favorito también es compañero de viajes, de visitas a la casa de la abuelita, de sesiones de fotos y de muchos otros eventos; es parte de la familia.

Es un solo peluche con el que la niña establece esta clase de relación. Es el favorito en sus juegos, en sus tardes después de hacer la tarea, en los paseos al parque o en aquellas noches de lluvia contemplando las gotas que se escurren por la ventana.

Es necesario entender que los niños establecen relaciones distintas con diferentes juguetes. Si vemos que existe una relación especial con uno de sus peluches, respetemos ese vínculo pues a través de él nuestros hijos están aprendiendo a ser mejores personas. Eso sí, teniendo en cuenta el tema de las alergias.

El peluche favorito es aquel que nunca querrá dejar ir cuando se deteriore. Y cuando veas que comienza a interesarse por otras cosas, no lo regales. Guárdalo junto con las mediecitas, baberos, chupones y otros recuerdos de su niñez que atesoras en aquel baúl maravilloso.

Entregárselo junto con todos estos tesoros cuando ella sea mayor será una manera especial de reforzar los lazos con tu hija, cuando más lo necesite.


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