18 feb. 2014

Educación inicial: más allá del método

La guerra de los métodos educativos se ha instalado en la educación inicial, con grande letreros que hasta ocultan el nombre del jardín. Pero muchas veces el problema no esta en los métodos, sino en la influencia que les atribuimos sobre el desarrollo de nuestros hijos.



La virtud

La crítica a estos caminos educativos empieza por los contenidos que se introducen en los niños dentro de estas metodologías no tradicionales. Bajo la estructura de cualquier método, se pueden adaptar los preceptos "morales" más variados.

Por ejemplo, en un artículo de la destacada psicóloga Susana Frisancho, se menciona la promoción de las "virtudes humanas" como base de métodos como el Optimist o el Snipe. Un concepto como la virtud es muy subjetivo y basar un proceso de enseñanza infantil en un listado de virtudes puede resultar arbitrario para muchos padres de familia.


Faltan pruebas

De manera similar que otros métodos mucho más estrictos, como el Doman, el método Optimist tiene como uno de sus pilares la creencia en los ciclos neuronales de 15 días, durante los cuales se realiza la internalización de los conceptos y hábitos en los niños.

En el caso del método Doman, valerse en supuestos del comportamiento neuronal para establecer rutinas repetitivas le valió un triple rechazo de la Academia Americana de Pediatría, debido a la falta de pruebas científicas sobre este comportamiento neuronal. Aunque cabe mencionar que otra de las razones de su rechazo fue su carácter estricto.


Cada cien años... ¿un estudio?

En el caso del método Montessori, cuya característica principal es el manejo que tienen los propios niños de su educación, tampoco se conocen muchos estudios. Uno de los pocos conocidos es el realizado en una escuela de Milkwaukee y presentado el 2006.

En este estudio se concluye que los niños educados con el método Montessori han tenido un desarrollo similar que los educados bajo un sistema tradicional, aunque destacan en algunas habilidades.

No es pues la panacea, pero tampoco está mal. Sin embargo, el estudio deja muchas preguntas por contestar y dudas sobre cuánto influye el entorno familiar favorable a este método, y no el método en sí, en el desarrollo del niño.

Lamentablemente, para una metodología con más de 100 años de existencia, esto no es suficiente para confirmar su efectividad.


Por admirar el jardín, no vemos el retoño

Mas allá del método que se utilice, lo más importante es que en un jardín de infancia tu hijo sea tratado con vocación y respeto, que se sienta feliz de ir y desarrolle sus habilidades con naturalidad, sin apuros.

Pero más importante aún: de nada valen métodos educativos revolucionarios con décadas de existencia, si el hogar no favorece el sano desarrollo emocional, social, físico e intelectual del niño.

Por eso, antes de buscar llamativos rótulos en un jardín de infancia para elegir el más colorido, observa y reflexiona primero sobre cómo están las cosas por casa.

La responsabilidad por el futuro de tu hijo es, primero, tuya.


Imagen: Luis Miguel Bugallo en Wikipedia Commons.

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