8 jul. 2014

El niño con ansiedad: conductas y cómo ayudarlo

A veces sentimos que nuestros hijos son demasiado insistentes en algo, se preocupan demasiado por cosas que consideramos sin importancia o hasta los vemos desarrollar alergiastics nerviosos. Lo mejor es tomarnos un tiempo en nuestra agitada vida diaria para observarlos, puede que sean síntomas de ansiedad.


En los muchos casos que se reportan sobre niños con ansiedad, las siguientes son conductas recurrentes:

  • Ver y decir la hora con frecuencia.
  • No se aleja de ti.
  • Te pregunta a qué hora vas a salir del baño, dejar de leer, llevarlo al auto.
  • Quiere saber si recordaste preparar su lonchera para el jardín.
  • Busca siempre quien juegue con él.
  • Imagina lo peor que podría pasar y pregunta ¿qué pasaría si...?
  • Quiere terminar primero su comida, su tarea. No le gusta un juego si pierde.
  • Tus familiares te dicen que cuando no estás, siempre está preguntando por ti.
  • No quiere probar nuevos sabores, ni juegos.
  • Se pone nervioso y hasta se bloquea cuando sabe que está siendo evaluado.
  • Se frustra con facilidad, sobre todo cuando quiere hace cosas muy difíciles.
  • Llora con facilidad.
  • Huye de animales, gente desconocida, fiestas.

Hay muchas otras formas en que la ansiedad de tu hijo puede manifestarse. Lo importante es saber cómo ayudarlo a superar ese sentimiento para que pueda disfrutar de la vida. Entre algunas recomendaciones están las siguientes:

  • Escúchalo cuando te hable. Y si en ese momento no tienes tiempo, dile cuándo podrás hablar con él y cúmplelo.
  • Mantén en orden la casa.
  • Establece horarios para todos y colócalos a la vista. Así sabra dónde estás, qué estás haciendo y que le toca hacer a él en cualquier momento del día.
  • La ansiedad también se contagia. Obsérvate si estás siempre presurosa, atolondrada o desordenada. Si nos ordenamos nosotros, su mente y su espíritu también lo estarán.
  • Si le dices que vas a comprarle un dulce o que vas a ir a jugar con él al parque, hazlo. Dejarlo para después sin explicaciones válidas u olvidarlo le creará ansiedad e inseguridad.
  • Demuéstrale cariño siempre. Es lo que esperan y necesitan de nosotros todos los días.
  • Cuando se sienta ansioso procura calmarlo, luego conversa con él. Explícale por qué no se puede hacer algo o sugiérele hacerlo de otra forma. La idea es darle soluciones, no hacerlo sentir un estorbo.

Si a pesar de todo no vez ninguna mejora en su conducta, debes acudir al pediatra. La ansiedad es un gran obstáculo en el desarrollo sano, próspero, libre y feliz de nuestros hijos. Evitémoslo promoviendo un entorno ordenado, cariñoso y abierto a su alrededor.



Imagen: Marie Coleman en Flickr.


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