18 abr. 2016

Nuevo papel de las tareas escolares en la enseñanza infantil

Quienes pasamos por el colegio hace "apenas" un par de décadas, vemos las tareas del colegio como parte de nuestras vidas desde que tenemos uso de memoria. Pero ¿les hacen bien o mal las tareas escolares a los niños? ¿Eran necesarias o resultaron una pérdida de tiempo?



Hoy los tiempos han cambiado. Ya no se priorizan las evaluaciones periódicas para medir lo que el niño aprende, sino los procesos. Los procesos facilitan a cada niño avanzar de acuerdo a su propia realidad, a su ritmo. Poner por delante los procesos permite incorporar también nuevas actividades como parte importante en la formación del alumno, entre las que se encuentran paseos al campo, visitas a los museos, o hasta ir a la playa a recoger piedras de colores.

Muchos expertos en pedagogía se han escandalizado por el hecho de que temas tan poco académicos se consideren como parte del aprendizaje infantil, pero otros les dan la razón.

En la nueva metodología, las tareas para la casa ya no tiene sentido. O por lo menos, el peso que tenían antes y que repletaban las mochilas de los niños con hojas, cuadernos y preocupaciones.

Necesitamos sin embargo recordar que los deberes escolares también requieren ser adecuadamente administrados, sean pocos o muchos. Aquí un par de consejos que se desprenden del nuevo enfoque.

Dale una mano, no las dos


Las tareas ya no deben ser para que el niño aprenda en casa lo que no tuvo tiempo de enseñársele en el colegio. Hoy, las tareas, además de ser mucho menos, son un refuerzo de lo que el niño ya hizo en clase, por lo tanto deben ser ser sencillas, y es ahí donde entramos los padres. Pero no para hacerles la tarea y que quede "bien", sino dejar que nuestro hijo lo haga tal como aprendió en la escuela y como sea capaz de hacerla.

Los padres estamos como apoyo. En caso que nuestro hijo no entienda algo, podemos ayudarlo a comprender, pero por ningún motivo debemos hacer la tarea por él.

Carga innecesaria


En muchas escuelas se sigue con la antigua práctica de enviar gran cantidad de tareas, incluso repetitivas, a casa; rezago de la enseñanza de paporreta. Esto, además de ser innecesario, promueve la imagen negativa del colegio ante los niños.

Un ejemplo de tarea escolar en casa es el caso de un pequeño de prekinder. Pedrito tiene 5 años y su maestra le ha dejado una tarea con las primeras nociones de suma. Tiene que recortar diferentes figuras, pegarlas y sumarlas. Pero si en el colegio ya hizo lo mismo y entendió el concepto, ¿qué necesidad hay de hacerlo de nuevo, y varias veces en casa?

En la nueva metodología, las tareas no son necesarias porque parten de la premisa de la observación del proceso en el aula. Las tareas podrían ser hechas por los padres, creyendo que así garantizan una buena nota para sus hijos, cuando lo que les están haciendo es un gran daño. El exceso de tareas no solo lleva a esto, sino que las maestras terminan evaluando al papá.

Preparación de clases


En algunos colegios las tareas han evolucionado y consisten en pedirle al alumno que haga una breve investigación sobre los temas que se tratarán en la siguiente clase. Pueden ingresar a internet a averiguar conceptos, inventar ejemplos de lo que creen que se trata lo que van a ver en el aula, etc. 

Este trabajo no se evalúa, pero ayuda muchísimo al aprendizaje pues la profesora no tiene que empezar desde cero y se incluye al alumno en la generación de información que formará parte de la lección.

Tiempo para descansar


Los padres de familia nos quejamos mucho del tiempo que las tablets y otro dispositivos tecnológicos les quitan a nuestros hijos, pero poco del que quitan las tareas enmarcadas en una metodología educativa del siglo pasado, un tiempo precioso que podrías aprovechar en pasarlo con tu hijo.

Así como las tablets y los iphones, las tareas también requieren ser reguladas e incluidas en un horario. El resto de la tarde aprovéchala para salir a pasear al parque, contarse historias o leerse un cuento. Si no hay tareas ese día, puedes conversar sobre cómo te fue a ti en el trabajo y cómo le fue a tu hijo en el colegio. En tiempos en que el tiempo es más difícil de conseguir, las tareas escolares contribuirán mucho más a la educación de tu hijo, ahora más que antes. Porque a veces, las restas suman.


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