25 abr. 2016

Pequeñas grandes satisfacciones de la madre trabajadora

Durante varios años la indecisión te hizo sufrir: ¿estudio, trabajo o hijos? Finalmente, decidiste terminar tu especialización y salir a trabajar. En el camino, vinieron los hijos y hoy eres una madre trabajadora. Mirando hacia atrás, puedes ver varias alegrías que se mezclan con desvelos y ajustes que se olvidaron con una torta de cumpleaños en el parque. Pero hay más.



Son tantas las delicias que una madre que trabaja puede atesorar con el tiempo, que resulta corto este espacio para enumerarlas todas. Pero hagamos un esfuerzo y veremos lo hermoso que resulta darle su tiempo a las cosas, sin prisa pero sin pausa. Aquí algunas perlitas que viviste o vivirás, si eres una mamá trabajadora:

Saber que tu esfuerzo lo beneficia


Cada vez que le das de lactar o de comer, cada ropita que logras conseguirle, cada consulta con el pediatra, sabes que es posible gracias a tu trabajo. El viaje a la oficina tiene propósito, sacar adelante ese proyecto se siente distinto, recibir tu sueldo a fin de mes es su sonrisa, ese aumento o ese ascenso es su bienestar.

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Interacción con otras madres trabajadoras


El intercambio de experiencias de una madre es algo que enriquece a todas las madres trabajadoras y se da con mayor frecuencia entre aquellas mujeres trabajadoras que también son madres y comparten un espacio de trabajo. Es así que se organizan cumpleaños de bebés, se cuentan anécdotas y se recibe apoyo y consejos en momentos difíciles.

Permiso de maternidad


Toda mamá tiene derecho a un período para cuidar de su bebé de manera exclusiva. En algunos países son tres meses, en otro son 16 semanas, luego de lo cual se regresa a trabajar. La distribución de los tiempos puede ser concertado con la empresa en la que la madre trabaja.

Permiso de lactancia para la madre trabajadora


Generalmente comprende una hora al día para dar de lactar al bebé. En países en los que hay empresas con guardería, las madres tiene la opción de repartir en partes iguales este tiempo para ir con sus bebés y darles de lactar. En otros caso, la hora completa puede acordarse tomarla antes o después de la jornada laboral.

Y esa sonrisa de bebé que te recibe al volver del trabajo


Son las siete de la tarde y llegas exhausta a casa, pero con la ilusión de ver esa hermosa carita levantándose con dificultad de su cuna para buscarte con la mirada. Todo lo demás puede desaparecer. Aromas de ropita de bebé son una adelanto y finalmente su suave rostro te eleva el espíritu y te reconforta el alma. El agotamiento ya no es nada.

Si lo encuentras dormidito, recuéstate a su lado, míralo dormir, siente su aliento en tus mejillas; simplemente maravilloso.

Estas son algunos de los beneficios que una madre trabajadora obtiene cada día. Es grande el esfuerzo, sabes que no es fácil. Pero eso es precisamente por lo que se valora más el tiempo que compartimos con nuestros hijos, es por eso que sacrificamos tiempo y fuerzas. Sabes que lo vale, eso no te costará trabajo reconocerlo.

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