Ley de Murphy para mamás: 10 momentos que no querrás vivir como madre pero que serán inevitables

Son muchos más, pero para evitar que pases de la reflexión al espanto, hemos decidido regalarte solo diez de aquellos momentos por los que deberás pasar sí o sí como mamá. ¿Estás lista?


1. Su primera caída


Por más que hagamos por evitar que se hagan un golpe, ese momento llegará tarde o temprano. Puede ser cuando empiece a gatear o a caminar o apenas cuando aprenda a sentarse. Pero ojo, eso no significa que esté bien dejarlo descuidado, ni por asomo.

Las medidas y prevenciones de seguridad no tienen como objetivo el evitar que se golpeen, sino reducir al máximo las veces que lo hará y la gravedad de sus heridas.

Cuando tu hijo se golpee por primera vez no te eches la culpa, solo preocúpate por atenderlo y tener lo necesario a la mano para aliviar su dolor y curarlo.

2. El primer cambio de pañal


En promedio, se calcula que una mamá le cambia los pañales a su hijo unas 2574 veces hasta que aprende a controlar sus esfínteres, como mínimo. Claro que esta labor puede (es decir, debe) ser compartida con la pareja, así se repartirán apenas 1287 cada uno.

Ten esto en cuenta, la primera vez que le cambies el pañal. Entonces, todo lo que veas, y experimentes no será tan grave.

3. "Mamá, ¿estás dormida?"


Poco podrá reducir tu desesperación el que te lo pregunte con su hermosa voz y oliendo a recién bañado. Cuando creías por fin tener un momento de descanso, sientes unos deditos que suave pero firmemente se empeñan en abrirte los ojos. Algo de tu instinto maternal se desvanecerá, pero mantente firme.

Tal vez haciéndote la dormida tu bebé por fin se duerma, quién sabe. Es más probable que suceda así si ha sido de noche, luego de un relajante baño en su tina, que de día.

4. Hacer de árbitro entre los hermanos


La lucha por el amor de mamá puede ser sofisticada o agresiva. Todo dependerá del carácter y los años que se lleven tus hijos. Pero pierde cuidado, sea como sea, más de una vez te encontrarás entre dos fuegos. Qué por qué el sí vio tele y yo no, qué mi hermano no quiere prestarme su juguete, que cuándo va a salir del baño, que a cada rato se mete a mi cuarto, y así sucesivamente.

El truco está en ser lo más justa posible, balancear la situación, conceder y cuando sea el caso, compensar. Pero también enséñales a lograr la solución ellos mismos, así acudirán menos a ti y aprenderás a convivir.

5. Ocuparse (no precisamente en el baño)


Aquellas son situaciones más que delicadas. Hay veces en que sucede en pleno patio del kinder, en medio de una sesión de fotos familiares o justo cuando tu pequeño es el centro de atención de esa reunión familiar. Simple: cuando la naturaleza llama, se le oye.

Enseñarle a controlar sus esfínteres desde muy pequeño tampoco es una solución, estarías forzando su desarrollo más de la cuenta y esto traería consecuencias en su desarrollo emocional. Solo estate preparada, y sé precavida. Si es un bebé, nunca te olvides del bolso con accesorios. Cuida cambiarle el pañal seguido para que no esté saturado y dale la suficiente confianza para que avise cuando sea la hora de avisar.

6. Pataleta en público


Lo primero que pensamos las mamás, confesémoslo, cuando nuestro hijos hacen berrinche o pataleta en la calle, es "la gente pensará que lo he malcriado". Lamentamos decirte que no estarán tan equivocados. Para que un niño llegue a hacer una pataleta en la calle, es porque rara vez se le ha dicho que No cuando era necesario. Está acostumbrado a que se haga lo que quiere y lograrlo a como dé lugar, porque tarde o temprano -eso si lo ha aprendido- se le terminará haciendo caso.

Ante una pataleta la mejor reacción es la indiferencia. Si alguna persona se acerca a ayudarlo, pídele que por favor haga como tú, que te apoye en eso. Poco a poco, tu hijo se tranquilizará, si no es porque no le haces caso, será porque te ve que ya le llevas una cuadra de ventaja en el camino a casa.

7. Primer día de clases lacrimógeno


De poco valdrá la explicación breve, sencilla y hasta alegre que le hagas a tu hijo antes de dejarlo por primera vez en el kinder. Sus ojitos abiertos como platos, como el gato con botas de la película, serán tu perdición. De hecho son muchas las mamás para las que esta primera separación les es más difícil que para sus propios pequeños.

Si eres de las que luchan con las maestras por quedarse a ver a sus hijos desde la puerta, o hasta se meten al aula con ellos (y pasan a ser una alumnita más para la miss), así solo se lo harás más difícil.

Si no estás lista, pues no lo dejes y espera el próximo año. Si consideras que ambos están lo suficientemente maduros para enfrentarlo, pues entonces ve, despídete y déjalo. Eso si, no te olvides de decirle que volverás por él más tarde.

8. La mordida en el pezón


Cuando empiezan a salir los dientecitos del bebé, las mamás se ponen en guardia. En especial las mamás de los bebés más tragones que ya experimentan el poder de succión de sus pequeñines. Ahora, provistos de sus poderosas y filudas armas, les hacen sudar frío rezando por que no se entusiasmen mucho. Pero cuando sucede, de que duele, duele. Y dependiendo de la gravedad, será o no necesario mantener en huelga por un tiempo esa teta y con los cuidados que indique el médico para su rápida curación. No se pude dejar al comensal esperando.

9. Gourmet especialista en suelos


Los niños son curiosos por naturaleza y su curiosidad la expresan con todos los sentidos. Una de las maneras más desagradables es la tendencia a llevarse todo lo que encuentren a la boca. No hay límite a lo que la imaginación pueda concebir que un bebé o un niño se lleve a la boca. No serán pocas las oportunidades que debas evitarlo, pero tampoco lo serán aquellas que logre saborear aquello que tanto le llamó la atención. 


10. "Mamá, ya no me abraces tanto"


Este momento siempre llega mucho antes de lo que estamos preparados para recibirlo. Por eso, nuestra primera reacción es de sorpresa total, luego de una tristeza profunda, nostalgia y finalmente la certeza de que nuestro hijo creció. Por eso, no ahorres en besos y abrazos cada vez que puedas darlos y te sean devueltos, después no te los podrás cobrar.

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