Cuando tu hijo te prepara una sorpresa enriquece así su vida

No hay nada que nos entusiasme más que ver la sonrisa de nuestros hijos cuando les regalamos algo por su cumpleaños o nos aparecemos un día cualquiera con algo rico para comer, o con la noticia de que saldremos todos de viaje ese mismo día. Pues la misma satisfacción sentirá tu hijo cuando sea él quien te de la sorpresa.


Día de la Madre: el gran favorito


No hay fecha del año en que se presente una mejor oportunidad para que tu hijo te demuestre cuánto te quiere. El Día de la Madre es la ocasión ideal para prepararte una sorpresa en el colegio. Puede ser un brazalete, una foto enmarcada o un portalapiceros hecho con ganchos de madera para ropa.

Lo cierto es que tu hijo pegará cada pieza y recortará cada pedazo de cartulina con la ilusión de ver una gran sonrisa dibujada en tu rostro. Esa misma alegría que tú le das, te la quiere regalar tu hijo también.

El valor de dar


A veces, estamos tan dedicados a evitar que nada le falta a nuestro hijo que perdemos de vista lo importante que es permitirle a él hacer lo mismo.

Dar un obsequio, realizar alguna tarea en casa, aparecer cantando una canción en la cocina o cualquier cosa con lo que pueda demostrar su amor hacia ti, también le estará ayudando a quererse él mismo no solo por lo que es, sino por la alegría que es capaz de producir en quienes ama.

Solidaridad


La solidaridad es más fácil de fomentar en niños que han tenido la experiencia de darles una sorpresa a sus seres queridos. Ser solidario también es hacer posible que otros en necesidad reciban ayuda de donde menos lo esperan.

La capacidad de brindar una ayuda desinteresada y que refleje preocupación por el bienestar ajeno, es una cualidad valiosa y lamentablemente cada vez más escasa en las nuevas generaciones. De ahí una mayor necesidad de fomentarle en nuestros hijos por los medios que tengamos a nuestro alcance.

Empatía


Es la capacidad de ponerse en los zapatos del prójimo, que puede ser diferente o hasta a veces extraño para tu hijo, pero en el que reconoce los mismos derechos a la salud y a la alegría.

Por eso, ya sea el Día de la Madre o en cualquier fecha especial, deja que tu hijo te sorprenda con algo preparado por él o en complicidad con papá.

¿Y yo qué debo hacer?


Muy sencillo: cuando recibas la sorpresa, debes respetar escrupulosamente las siguientes pautas:

  • No importa si oyes sus piececitos caminando por ahí, tu sigue durmiendo y no te muevas.
  • Cuando te salte a la cama, muéstrate genuinamente asombrada.
  • Despeja esa voz de recién levantada al instante.
  • Abrázalo, pero cuida de no arrugar el obsequio.
  • Ábrelo junto con él, lánzale miradas de complicidad y picardía.
  • No importa qué sea, tu asombro debe ser igual a que si hubieran separado la tienda principal de Tiffany´s para ti solita.
  • Póntelo, úsalo, llénalo o ármalo. Demuestra interés por saber cómo funciona.
  • Resalta alguna cualidad en el regalo, como sus colores, su creatividad, etc.
  • No cometas el error de dejarlo a un lado, tenlo contigo un buen tiempo, hazle un espacio en tu mesa de noche o donde corrresponda.
  • Finalmente, dile a tu hijo lo feliz que te hace haber recibido esa sorpresa y lo agradecida que estas con él.

Que no te sorprenda si notas en tu hijo un gran cambio a medida que se dedique a buscar la alegría en los demás, porque de esta manera estará sentando las bases de una vida plena y feliz.

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