Cómo afecta la contaminación ambiental a los niños

Todo papá y mamá desea que su hijo crezca en un entorno lo más favorable posible, para su salud y su desarrollo integral. Lamentablemente, hay cada vez menos espacios donde los niños no están expuestos a la contaminación ambiental. ¿Qué puede ocasionar esta contaminación en mis hijos? ¿Puedo evitarlo?


Ojos irritados, oídos inflamados


Los ojos son especialmente sensibles a elementos extraños en el medio ambiente. Uno de los efectos más comunes en un medio contaminado son los ojos irritados. A veces se confunde con alergias, aunque es una reacción muy similar. 

Sin embargo, si no se trata a tiempo, la irritación en los ojos puede complicarse en otras enfermedades a la vista de mayor gravedad.

Ten en cuenta que cuando hablamos de contaminación ambiental, también se incluye los montones de basura acumulada en las calles e incluso de la contaminación sonora. Esta última puede generar problemas de audición y hasta sordera en los niños.


Problemas respiratorios


El dióxido de carbono es uno de los principales causantes de males y enfermedades relacionadas con el aparato respiratorio de los niños. Debido a la contaminación ambiental, en las ciudades se dan más casos de asma, bronquitis o sinusitis que en lugares pocos poblados.

La permanencia en espacios contaminados por mucho tiempo produce que estos males se hagan crónicos y acompañen al niño por el resto de su vida.

Riesgo de contraer cáncer


Se sabe que altos niveles de plomo, azufre y otros tóxicos en el aire pueden ser con el tiempo los causantes de una gran variedad de cáncer en las personas. Estas sustancias se depositan en los pulmones o llegan a todo el cuerpo por la sangre. Es una acumulación lenta que, de acuerdo  con la predisposición genética de la persona, aparecerá tarde o temprano.

Dermatitis


La contaminación también puede causar problemas externos. Al entrar en contacto con la delicada piel de los niños, los elementos tóxicos ocasionan reacciones cutáneas en forma de granos, llagas o quemaduras. Además, estos elementos también se absorben y penetran por la piel al cuerpo.

Problemas psicológicos


Vivir en un entorno contaminado puede limitar de manera importante el desarrollo, no solo físico, sino mental de los niños. Estar sometido todos los días a ruidos fuertes y permanentes, o a un día gris a causa del smog, afecta mucho en las perspectivas y hasta en la visión de la vida en un pequeño.

Recomendaciones


Dónde vives


Reconoce si la zona en que vives está contaminada. Infórmate si hay una zona industrial cerca, que tipo de fábricas hay ahí, etc. Ubica parques en tu barrio o cerca de tu casa. Consulta a tu municipio sobre los niveles de contaminación en tu distrito. También puedes acudir a la página web de alguna institución medidora de la calidad del aire por más datos.

Lo ideal, si sabes que vives en una zona donde la contaminación ambiental es elevada, es salir de ahí, mudarte con tu familia a un lugar más sano. Si puedes hacerlo, no lo pienses más.

Purifica tu hogar


Si todo lo que te rodea está contaminado, procura que tu hogar sea el oasis que tu hijo necesita para cuidar su salud. Limpia diariamente tu casa, de preferencia con aspiradora. Reemplaza cortinas de tela por persianas, revisa que no hayan filtraciones que puedan causan focos de humedad en casa. 

Utiliza cocina a gas, no a kerosene ni leña. Hierve siempre el agua reservada para beber y si es posible, utiliza un purificador instalado en el caño. Mantén las ventanas lo más cerradas posible. Coloca macetas con plantas para mejorar el aire en la sala. Evita el exceso de muebles que compliquen la limpieza de tu casa, así como todos aquellos accesorios de decoración que puedan acumular polvo, como las alfombras o los tapices.

Paseos cada semana


No dejes pasar un fin de semana sin salir de paseo en familia. Descubre nuevos lugares donde poder pasar un día al aire libre sin contaminación. Esto será un verdadero alivio para tu hijo y para todos. Puedes organizar paseos con vecinos, con familiares o ustedes solos, visitar pariente en zonas altas, etc.

Buena alimentación


Revisa la dieta de tus hijos y cuida que contenga todos los elementos que tu hijo necesita para fortalecer su salud. Incluye pescado, frutas, verduras, cítricos, lácteos y derivados y sobre todo agua, mucha agua en su alimentación.

Conciencia ecológica


Desarrolla la conciencia ecológica en tu hijo. De esta manera, él entenderá mucho mejor tu esfuerzo por darle una mejor calidad de aire y de vida; cuando crezca, él también contribuirá a mejorarla.

Chequeo médico frecuente


Introduce la consulta médica general como una costumbre periódica en tu familia. Una vez al año es suficiente para una consulta en medicina general.

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