¿Se nos está pasando la mano en esto de empoderar a los niños?

¿Quién no ha sido testigo en algún momento de aquella escena tan vergonzosa de un niño tirado en medio de la vereda haciendo pataleta? ¿O de cómo una madre es insultada, maltratada o hasta amenazada por su hijo?


El hecho es que situaciones como estas son cada vez más comunes. ¿Hemos pasado de un extremo al otro? Existen elementos que se han incorporado a la vida familiar, cuyo mal manejo que pueden ser parte de la explicación.

Reacción frente a una crianza estricta


La manera de criar a un hijo hoy es cada vez más distante de cómo se usaba hace algunas décadas atrás. En aquellos años, la relación entre padres e hijos era vertical y jerarquizada, no había mayor diálogo y las órdenes se obedecían. Los castigos físicos eran algo natural, la sobremesa era un monólogo paterno y el futuro de los niños eran totalmente decidido por sus padres.

Hoy se nota una mayor inclinación a conversar e intercambiar ideas en la mesa y en todo lugar en la familia. Los niños son escuchados y sus ideas y opiniones valoradas. Muchas decisiones se toman en familia. Los castigos físicos han sido reemplazados por la necesidad de predicar con el ejemplo para prevenir conductas inadecuadas en los niños.

Además, cada niño forja su futuro en libertad. Desde pequeños son motivados a participar, a encontrar su camino, a equivocarse y a aprender de sus errores. Así se busca que aprendan a tomar sus propias decisiones y los padres a apoyarlos en cualquier dirección que tomen,.

Más apertura a debatir estos temas


Muchas sociedades se muestran cada vez más abiertas a plantear temas que nunca antes se habían tratado. Esto ha significado más acceso a información y puntos de vista para las personas. 

Discusiones sobre problemas psicológicos, bullying, educación sexual, sensibilidad social, entre otros ofrecen a los padres de familia nuevas herramientas y ocasiones para reflexionar y cuestionar lo establecido.

Nuevas tendencias educativas


En la escuela es donde se muestra un fuerte cambio en el modo de tratar a los niños. En los últimos años, se ha venido dejando de lado las técnicas memorísticas de estudio para dar paso a la construcción de conocimientos a partir de experiencias, a la promoción de la discusión, la exposición de puntos de vista y la generación de conclusiones en grupo.





La relación entre profesor y alumno, que también era vertical, ha evolucionado hacia una más horizontal, donde el profesor no es la única fuente de saber, sino más un guía del alumno para que halle y forme sus propios conceptos.

"Eres único, eres valioso, eres libre"


Un adecuado desarrollo personal es imposible cuando no se tienen autoestima, seguridad y consciencia de nuestros gustos y potenciales. Hoy se busca más el hacer ver a los niños que son queridos, que su opinión importa, que no hay nadie como él y que tiene derechos.

El riego está en que, por ser demasiado consciente de sí mismo, pierda de vista a quienes lo rodean, sus libertades, sus derechos y sus necesidades.

¿Dónde está el problema entonces?


Todo esto ha demostrado ser beneficioso para la formación de individuos capaces de vivir en sana convivencia, conscientes de sus fortalezas y debilidades, solidarios, idealistas y competentes. El problema está en que a muchos padres de familia les resulta difícil encontrar el equilibrio, la manera justa de aplicar estos principios en sus hijos.

Ya sea por querer diferenciarse de la crianza estricta que se recibió cuando niños, o por el contrario debido a una completa falta de interés en la crianza de sus hijos, o por no saber adaptar estas nuevas ideas a la personalidad y las características únicas de los niños, lo cierto es que a veces terminamos creando pequeños tiranos, aunque hayamos actuado con la mejor intención.

Ser un papá moderno no significa dejar a tu hijo hacer lo que se le dé la gana, agredir a sus amigos o exigir sus derechos. Significa además enseñarle que sus derechos terminan donde empiezan los ajenos, que sus libertad implica también el respeto a la libertad ajena, que además de sus derechos también tiene obligaciones.

Asesoría psicológica


Así es como nuestras ganas por darle una crianza mejor a los hijos nos puede llevar a resultados totalmente opuestos. Si tienes dudas sobre cómo aplicar las nuevas tendencias en crianza y educación de tu hijo, la guía de un especialista te podría ser de gran utilidad. Puedes consultar con tu pediatra o con un psicólogo infantil de confianza.

La clave para una buena crianza es la empatía, estar realmente conectado con tu hijo, ser consciente de sus necesidades de cariño y estar genuinamente interesado en responder sus dudas y apoyarlo en sus problemas. Esta será la mejor manera de empezar a empoderar a tu hijo de verdad y prepararlo para llevar su vida de la mejor manera posible.




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